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No me moverán

Olas de EREs

Enero 14, 2013

La crisis ha traído un baile de EREs (Expedientes de Regulación de Empleo) en toda la economía española. El ERE ha sido el instrumento de drenaje de los excesivos costos laborales del primer decenio del siglo XXI. Drenaje necesario para recuperar competitividad, porque la rigidez del mercado laboral dificultaba reducir esos costes por otros medios. Por eso hemos llegado al aumento espectacular del desempleo, que este año alcanzará el 27% de la población activa, o los 6 millones de parados, según los expertos.

Pero los EREs no han sido iguales para todos los trabajadores. En realidad varias olas de EREs se han superpuesto a lo largo de la crisis. Se pueden distinguir dos grandes tipos: los EREs silenciosos y los EREs oficiales.

Los EREs silenciosos: el mayor drenaje

Desde 2008 las empresas españolas han realizado procesos de despido silenciosos. El mayor de ellos ha sido el sufrido por los trabajadores con contrato temporal. El mecanismo de ruptura de la relación laboral es sencillo. Basta con no renovar el contrato.

El turismo y la construcción han utilizado el procedimiento masivamente. Ese ha sido el mecanismo más importante de aumento del desempleo. La Administración Pública, con mucho retraso ha utilizado el mismo sistema. Interinos y laborales temporales lo han experimentado. Se calcula que en el último trimestre de 2012 más de cien mil empleados públicos dejaron sus puestos por este sistema.

También se podría incluir en este apartado los despidos individuales improcedentes del sector privado. Lo que en el argot de los expertos se llama: despido exprés. Se disfraza de improcedente un despido individual por razones objetivas. Es más caro, pero es rápido y evita el conflicto colectivo. Así, poco a poco, las empresas han ido reduciendo plantilla.

En estos casos no ha hecho falta negociación sindical, ni EREs oficiales. Ha sido, y es, el Gran ERE. El ERE silencioso, el mayor drenaje de empleo realizado por la economía española desde 2008.

EREs oficiales, al menos tres olas

Además de este Gran ERE hay otras tres olas de EREs oficiales. Oficiales porque cumplen con el requisito de ser formalizados, se negocian con los sindicatos y siguen trámites regulados por ley.

La primera ola fue la de las empresas privadas. En gran parte PYMES. Desde el inicio de la crisis miles de éstas han utilizado el despido colectivo por razones objetivas, de acuerdo con la ley. La Reforma Laboral de 2012 los ha facilitado, pero su uso se generalizó bien pronto.

La segunda ola ha sido la de las empresas y administraciones públicas. Ola que está en proceso en la actualidad y es conflictiva. Los telediarios se llenan de manifestaciones de empleados del sector público. Incluso de pantallas negras cuando el ERE se refiere a una televisión autonómica como el caso de Telemadrid. Queda aún camino por recorrer en este campo, los gestores públicos responsables y rigurosos saben que no hay más remedio y les toca aguantar el tipo. Fernández Lasqueti el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid es un paradigma. Los empleados públicos y sus sindicatos tienen que digerir que son necesarios y eso no es fácil. La resistencia al proceso es feroz, pero éste avanzará implacablemente. El déficit público es tozudo.

La tercera ola de EREs corresponde a grandes empresas privadas de carácter semipúblico. Son de propiedad privada, pero sus estructuras han sido burocráticas y su servicio se contempla como esencial para la población. Ejemplo de ellas son IBERIA y las Cajas/bancos nacionalizadas. En estos casos empleados y sindicatos tienen que digerir que las cosas ya no son lo que eran. Tampoco es sencillo. Pero será inexorable.

Aún quedan unos meses de conflicto laboral

Por eso, veremos aún unos meses de conflicto laboral crispado. Porque las dos últimas olas de EREs tienen que luchar con una mentalidad funcionarias o cuasi-funcionarial. No será fácil, no será silencioso. Pero, el proceso será implacable.

La crisis en el sector privado de PYMES está digerida. También en muchas grades empresas. Su competitividad vía reducción de plantillas y salarios se ha conseguido. El sector del automóvil es un ejemplo. Ahora falta resolver el problema en las empresas cuasi-públicas y la Administración. Eso exigirá al menos seis meses. Por eso el Gobierno calcula que será hacia finales de año cuando la economía empiece a crear puestos de trabajo de manera neta.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid.