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Los puntos cardinales

Oficina talibán en Qatar, el nuevo epicentro de todo

Abril 2, 2013

Hasta que la Organización Mundial del Comercio decidió en 2001 que sus siguientes rondas de negociaciones se celebrarían en Doha, el pequeño emirato de Qatar era prácticamente un desconocido. Aproximadamente un año más tarde, el ejército de los Estados Unidos instaló su Comando Central (CENTCOM) en As Sayliyah, a las afueras de la capital qatarí. Desde ese momento, el antiguo país separado de la Corona británica en 1971 empezó a cobrar protagonismo. Inicialmente, la proyección exterior se basó en la celebración de competiciones deportivas de élite en diferentes disciplinas porque los qataríes siempre han entendido el valor de la promoción a través de ese tipo de gestas de proyección mundial. Vean, si no, el logo de la Qatar Foundation sobre el pecho de Leo Messi. Bajo la dirección del emir Sheikh Hamad Bin Khalifa Al Tani y con el magnetismo carismático de su bellísima esposa, Mozah Bint Nasser, Qatar ha pasado a ser un centro de referencia económica y diplomática de primer nivel. En el emirato se han realizado gestiones para desbloquear el proceso entre israelíes y palestinos. Más recientemente, Doha se convirtió en un observatorio privilegiado para seguir la evolución de las revueltas árabes de 2011. Lo curioso es que las calles de Qatar no vivieron el contagio de ese movimiento y sus gobernantes dieron un paso al frente y se alinearon con Francia y el Reino Unido en contra de Gadafi. Por si todo ello no fuese bastante, no podemos olvidar la importancia y la influencia del canal de televisión Al Jazeera en todo el mundo árabe, y cuyos estudios centrales también están en Doha.

Un paso adelante para la normalización de Afganistán

Dicho todo esto, en ninguna cancillería se duda ya del lugar que el emirato desempeña en la esfera internacional. Quizá haya llegado el momento de asumir su desafío más ambicioso. Porque, si no se produce ningún cambio de rumbo de última hora, los talibán de Afganistán van a abrir una oficina en la capital qatarí para conducir desde ella los contactos con el Gobierno afgano. De hecho, el presidente Hamid Karzai ha mantenido reuniones con el emir Khalifa Al Tani para ver de qué modo la apertura de esa sede puede contribuir a la normalización del país antes de que las tropas norteamericanas lo abandonen a finales del próximo año. Un portavoz oficial de los talibán ha llegado a asegurar que la idea de la apertura de esas instalaciones en Doha es fruto de las negociaciones directas entre ellos y el entorno del anfitrión, el emir, de modo que el presidente afgano quedaría casi como un simple convidado de piedra. No en vano, los dirigentes del movimiento islámico integrista consideran a Karzai como un muñeco a las órdenes de Estados Unidos, y por eso prefieren el diálogo directo con los delegados de Washington. Este proceso nos lleva a concluir que el Gobierno de Kabul admite que el papel de los talibán es determinante para el futuro afgano, lo que significa que la supuesta victoria de Occidente tras doce años de intervención militar en el país asiático es francamente cuestionable. Y que debemos que asumir que Qatar es mucho más que un pequeño emirato famoso por sus pescadores de perlas.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.