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Mensaje en una botella

Obama, mi caaasa, teléfono

Julio 29, 2010

La realidad supera a aquella histórica película que dejó para la posteridad aquel cántico en el que salían bien paradas incluso las denostadas suegras: “Os recibimos, americanos, con alegría. Olé mi mare, olé mi suegra y olé mi tía”. Ahora, 60 años después, volvemos a las andadas.

El escenario ya no es el humilde pueblo de Villar del Rey: ahora es la cosmopolita ciudad de Marbella. El alcalde ya no es el inolvidable Pepe Isbert: ahora hay una alcaldesa, que es la encantadora Ángeles Muñoz. Pero, aunque hayan cambiado el escenario y el alcalde, los americanos vuelven a ser recibidos con la misma euforia que plasmó Luis García Berlanga en esa joya cinematográfica llamada Bienvenido Míster Marshall.

Porque aquí somos muy de euforia en casos como el que nos ocupa. ¿Para qué esperar a que llegue el momento de la visita de Michelle Obama y su hija Sasha al hotel de lujo Villa Padierna? A estas alturas España se ha llenado de villapadiernólogos capaces de explicar las características del hotel con una precisión propia de quienes han dedicado años al estudio de este monumental alojamiento perteneciente a la cadena Ritz-Carlton.

Como uno más de los españoles

La visita de la familia Obama tendrá efectos beneficiosos para Marbella, según los empresarios de la Costa del Sol. Bueno, realmente ya está teniendo efectos beneficiosos porque el mencionado hotel no deja de recibir reservas desde que se conoció la visita de los ilustres huéspedes. Según la Casa Blanca, serán sólo cuatro días de visita. Según lo que llevamos visto, oído y leído, parece que fueran a ser cuatro meses. “Americanos, vienen a España guapos y sanos. Viva el tronío de ese gran pueblo con poderío”.

Barak Obama no acudirá a la Costa del Sol, según su portavoz oficial. Casualmente el presidente norteamericano cumple años el mismo día en que su familia llega a Marbella y el mismo día en que ha sido encargada una cena de cumpleaños en el hotel en que se alojarán Michelle y Sasha Obama. ¿Se imaginan que el Air Force One se presenta en la Costa del Sol con el presidente de Estados Unidos a bordo? Será como en el caso de E.T., aunque en esta ocasión no al subir a la nave sino al bajar de ella: “¡Mi caaasa!”

Obama no podrá reprimir esa expresión de identificación con la tierra que acababa de pisar. Habrá descubierto el lugar ideal para veranear. Desde ese momento ya no tendrá que preguntarse adónde ir con su familia en los calurosos meses de agosto. Su caaasa estaba esperándolo en Marbella. Ha estado esperando ahí durante todos estos años. Obama puede sentirse ya como uno más de los marbellíes… y, con permiso del Rey, como uno más de los españoles.

Carne de hamburguesa y perrito caliente

El hombre más poderoso del mundo se sentirá como en casa gracias a esa hospitalidad que sólo aquí sabemos brindar a tan insignes visitantes. Porque, igual que él se sentirá plenamente integrado en el paisaje nacional, España entera se confundirá con Obama y cantará las virtudes que adornan a Norteamérica: “Olé Virginia y Michigán. Y viva Tersas que no está mal”.

Pero todo acaba en esta vida. Incluso las vacaciones. Los espetos de sardinas y el gazpacho están bien para unos días. Pero este hombre es carne de hamburguesa y perrito caliente. Tarde o temprano, Obama sentirá la llamada de la Estatua de la Libertad. Y entonces tendrá que telefonear al piloto del Air Force One para que pase a recogerle: “Obama, mi caaasa, teléfono”.

  

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com