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Los puntos cardinales

Obama, “con un par de drones”

Noviembre 5, 2013

Barack Obama continúa acumulando noches de vigilia. Al escándalo de las escuchas que, dicho sea de paso, a algunos tertulianos les ha salido rana por su efecto boomerang, y al deterioro en las relaciones con sus aliados y socios saudíes, se añaden ahora los problemas con Pakistán. El último capítulo ha sido la caza del hombre ordenada por el presidente de los Estados Unidos, que se saldó con la vida del destacado jefe talibán, Hakimulah Meshud, una operación llevada a cabo con bombarderos inteligentes no tripulados en la región de Waziristán del Norte. Para el Gobierno de Islamabad, la Casa Blanca ha llegado demasiado lejos al asesinar al mentor de los estudiantes islámicos, justo en el momento en que el Ejecutivo Pakistaní iniciaba conversaciones exploratorias con el grupo.

Brecha entre Estados Unidos y Pakistán

Los contactos estaban  todavía en una muy tímida primera fase, habida cuenta de que Meshud exigía como contrapartida a la finalización de cualquier actividad armada que se estudie la aplicación de una lectura del Corán muy rigurosa en el país. El primer ministro pakistaní, Nawaz Sharif, visitó recientemente Washington y los analistas internacionales de la capital federal tuvieron ocasión de presenciar in situ y sin filtros que hay una enorme brecha entre los dos países.  La operación para acabar con Bin Laden en Abotabad, justo al lado de la principal academia militar del ejército de Pakistán, fue considerada una afrenta y una violación de la integridad territorial de esta nación centroasiática. No es la primera vez que señalamos en esta sección que para la Administración norteamericana ha habido una relación demasiado estrecha entre los talibán, el resto de los grupos radicales islámicos y los servicios de inteligencia, el ISI. Para Estados Unidos, pues, existía una cobertura legal por parte de Pakistán a los enemigos de América.

Un presidente que no deja indiferente a nadie

Obama es, probablemente, el premio Nobel de la Paz con menos méritos para este reconocimiento en la historia del fallo del Parlamento Noruego. Hubo un entusiasmo generalizado en todo el mundo con la elección del primer afroamericano en la primera superpotencia y esas virtudes casi taumatúrgicas dieron lugar a un movimiento planetario de veneración absoluta al nuevo inquilino del Despacho Oval. Porque Obama no deja indiferente, desde luego. O concita fervores pseudo religiosos o, para sus detractores de la derecha más radical, se muestra ambiguo y débil en cuestiones fundamentales. Pero la verdad es que no parece que al presidente demócrata le tiemble el pulso a la hora de tomar decisiones que afectan de pleno a la seguridad de sus compatriotas. Estamos ante un Nobel de la Paz denunciado recientemente por Amnistía Internacional y por Human Right Watch por posibles crímenes de guerra debido a los efectos devastadores de los “drones” sobre la población civil de zonas en las que las milicias talibán conviven con ellas pero las amedrentan. Los informes y los datos recogidos por estas dos organizaciones humanitarias se centran en la región fronteriza de Pakistán con Afganistán antes mencionada, así como en las operaciones realizadas en Yemen para neutralizar a los responsables de Al Qaida en la Península Arábiga.

A Obama, como vemos, se le abren frentes de gran complejidad. Pero tras esa sonrisa de anuncio dentífrico está un hombre que hace frente a ellos con coraje y determinación. Cuando se trata de la defensa de los intereses nacionales, los americanos entienden muy bien que no hay lugar para la tibieza de un presidente, sea republicano o demócrata. A estos últimos pertenecía también Jimmy Carter y el pasado lunes miles de iraníes se echaron a las calles de Teherán para conmemorar el trigésimo cuarto aniversario del asalto de la Embajada norteamericana. Una vergonzante muestra de timidez e indecisión para una ciudadanía que optó por la línea dura de Ronald Reagan en la siguiente cita electoral. Queda claro que ni los micrófonos ocultos ni los “drones” no tripulados tienen colores políticos en el Distrito de Columbia.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.