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¡Qué fuerte!

Nunca se abre a gusto de todos

Diciembre 15, 2011

Cómo todo en la vida, depende del cristal con que se miren las cosas y, depende también del lado en el que te pongas o te haya tocado estar. Está muy bien la iniciativa de la libertad de horario comercial en Madrid. A partir de la segunda mitad del año que viene, más o menos, cada uno con su negocio podrá hacer lo que le venga en gana y abrir o cerrar cuando quiera. La excusa o la razón de esta nueva norma es que se favorecerá así la creación de empleo y, además, dará mayor libertad al comprador y al vendedor. Pues eso, que depende de a quién. El empresario dueño de una gran superficie estará encantado porque puede contratar a alguien más si decide abrir un sábado por la noche, un domingo por la tarde o cualquier otro día de fiesta, si es que lo contrata y no le da por reorganizar el trabajo con los que ya tiene.

Pero el pequeño autónomo no puede permitirse ese lujo. Normalmente, las grandes superficies comerciales ya tienen un horario bastante amplio como para facilitar las compras a un ciudadano normal o a un turista. Es más, los horarios en general son suficientemente amplios. De hecho, no he oído jamás a nadie quejarse por este tema. Pero el pequeño autónomo se va a ver absorbido completamente por el pez gordo. Si hay una gran superficie abierta un domingo y al lado una pequeña tienda, las ventas se las llevará el grande y no el pequeño, entre otras cosas porque tiene más oferta y es más cómodo. El pequeño verá como no para de entrar gente en el grande mientras está sacrificando su día libre y vende una mínima parte de lo que vende el grande.

Pros y contras de la libertad de horario

Los pros de esta libertad de horario benefician entonces al empresario y al cliente que sale a la calle y se encuentra todo abierto cualquier día del año. Pero, ¿y los contras? Los hay, y muchos, si dejamos de lado la parte de la competencia y nos vamos a los empleados. Esa gente que trabaja necesitará hacer una vida normal después de su trabajo así que, también tendrán que abrir para ellos, y son muchísimos, las administraciones y los bancos, por ejemplo, para hacer todas las necesidades que tenemos los comunes de los mortales. También tendrá que haber días libres en la escuela para que puedan estar con sus hijos. Y el resto de la familia pedir días libres entre semana para disfrutar con sus parejas.

El retraso es sorprendente. Mientras nos empeñamos y luchamos en llegar a alcanzar algún día esa cosa que llaman conciliación de la vida familiar y laboral, las trabas no paran de surgir para impedir que se consiga esa utopía. Europa entera tiene unos horarios que facilitan esta conciliación y hacen más agradable la vida de las personas, pero en España siempre salen perdiendo y beneficiados los mismos. En muchísimas empresas de otros países, para conseguir esto, se han instalado guarderías en los trabajos. Aquí, si te quedas embarazada, es un problema. Incluso hay gimnasios en los centros de trabajo para optimizar el rendimiento, el tiempo y la vida a los trabajadores. Aquí si podemos fastidiar al empleado, mucho mejor.

Por cierto, el alcalde de los madrileños, viéndolas venir, no ha tardado ni un segundo en subir un 10% el precio de los parquímetros y de ampliar hasta las 21h la ORA. Además, pensándolo bien, ¿para qué queremos tanto comercio abierto si con esta crisis no tenemos ni un céntimo para gastar?  

Rosana Güiza