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Mi Tribuna

Nueva lección de Irene Villa a la desvergüenza de Zapata

Julio 5, 2015

Estos tipos de la cantera de Podemos han demostrado en pocos días su capacidad como transformadores de la realidad a gran escala. Ahora, con dosis de poder repartidas entre marcas blancas por toda la geografía española, van dejando su sello con políticas populistas que destapan sus vergüenzas


El episodio de los tuits del concejal Zapata ya fue toda una declaración de ética personal  que ha recibido la respuesta más humana posible. Irene Villa ha exculpado a este político que se ampara bajo una careta de odio. La víctima del terrorismo etarra prefiere pasar página de eso que algunos quieren disfrazar como “humor negro” y el político agradece su “lección de generosidad y dignidad”.

Hace tiempo que Irene Villa interiorizó lo que significa vivir desde la mayor dignidad y transformar la sinrazón de la barbarie en un ejemplo para todos. Pedir la exculpación de Zapata a través de un escrito enviado al juzgado destapa aún más las diferencias entre unos y otros. Ese contraste en las maneras de plantear la convivencia que no acaban de entender muy bien los representantes de Podemos es lo que más distancia sus planteamientos con respecto al resto de los demócratas.

Podemos y Venezuela

El ex presidente del Gobierno Felipe González les lanzó un mensaje durante la gira por Madrid de las esposas de los represaliados políticos por el Gobierno venezolano. “Con todos mis respetos –dijo- el 99% de los votantes de Podemos no tiene ni idea de lo que ocurre en Venezuela”. Con todos mis respetos –digo- los votantes de Podemos no pueden acumular tanta ceguera ante algo que no tiene color político como son los derechos humanos.

Los transparentes de Podemos aceptaron una reunión con estas esposas a puerta cerrada mientras su líder Pablo Iglesias fue incapaz de hacer un hueco en su apretada agenda para escuchar algo que conoce, de sobra, pero no le interesa. Como camuflador de las atrocidades que se suceden en Venezuela, es mejor mirar hacia otro lado y dedicar sus energías a promover la negativa griega al rescate porque toda Europa ya descubre lo que significa estar gobernado por unas políticas tan singulares como las suyas.

La singularidad de Barcelona

Porque singular es que Barcelona, una de las capitales más importantes de Europa, tenga como alcaldesa a una ex okupa que hizo de la rebelión interesada su medio de vida gracias a las subvenciones que recibía la PHA o la ONG especializada en la adaptación de los inmigrantes sudamericanos desde la cual ha recibido importantes cantidades de dinero. No es solo culpa de Ada Colau, sino de todo el círculo vicioso que ha dado con sus posaderas en los sillones de mando de ayuntamientos o se hayan convertido en llave de comunidades autónomas. En ese círculo se integra el inmovilismo acomodado de los partidos convencionales que no han sabido (o querido) ver lo que se venía encima a partir de movimientos como el 15M. “Estos de la tienda de campaña si quieren hacer política que se presenten a las elecciones”, decían. Pues ahí lo tienen mientras pensaban que se trataba de una marea pasajera fruto de la crisis coyuntural que algún día acabaría. Eran los tiempos de alimentar a una especie de monstruo imparable que los políticos de siempre no supieron reconocer como futuros adversarios. Esos mismos que hoy sellan acuerdos de gobierno aunque sea a costa de firmarlos con una pinza en la nariz.

Mucho en lo que tomar nota

La catadura de Zapata es un elemento representativo de los tiempos que nos toca vivir. Han llovido las críticas hacia Irene Villa por bajar la guardia, por exculpar sin más a este concejal de Podemos, pero coincido con ella en que la mejor manera de marcas distancias es aplicar el mismo sentido que ha tenido su vida desde el atentado de ETA: mirar hacia adelante. Mientras Zapata acuña un mensaje de odio, Irene camina en la dirección de la convivencia transformando su tragedia en lo más parecido a la normalidad: “Si tuviera que demandar a todos los que han hecho chistes, habría cola en el juzgado”. El matiz está en que los chistes partieron entonces de un aspirante a político que hoy ha sufrido el escarnio público de la dignidad que ahora agradece.

Los demás hubiéramos agradecido que la pareja Carmena-Carmona hubiera tomado una decisión más drástica sobre este Zapata indecente, pero las alianzas tienen estas cosas. En política hay que tragar muchos sapos cuando los pactos son necesarios, pero está claro que los populismos han dejado su sello en pocos días: entre Zapata, los corresponsales de Podemos en Grecia y las formas de Ada Colau tenemos suficiente para tomar nota.

Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid