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El mayordomo

Nos vamos de compras….

Diciembre 12, 2009

Ya están encima las tan esperadas fiestas navideñas y es el momento de no solo comprar el turrón sino también de decidir qué regalaremos el día de Reyes.


Ya están encima las tan esperadas fiestas navideñas y es el momento de no solo comprar el turrón sino también de decidir qué regalaremos el día de Reyes.

Con el artículo de esta semana intentaremos ayudar a los más indecisos a decidirse por aquellos accesorios que completan nuestro atuendo y que dan un toque de distinción a quien hace uso de ellos.

Aunque a priori la elección de los accesorios pueda parecer algo sencillo e incluso banal, hay que prestarles una cierta atención para que no desentonen con el resto de nuestro conjunto.

Si vestimos de forma clásica parece coherente que nuestros complementos también sean escogidos siguiendo ese mismo estilo. Si por el contrario nuestra vestimenta es atrevida, así deberían ser nuestros accesorios.

Según la más purista tradición británica, la joyería del caballero debería estar solo compuesta por el anillo de bodas, el reloj, un sello y el pasador de corbata. A pesar de esto, estoy seguro que a ninguno de los lectores les importará que añadamos a tan escueta lista un complemento que forma parte del atuendo de los caballeros más elegantes: los gemelos

Los gemelos
Si bien los gemelos aparecen en el S. XVII, los caballeros de la época no hacían uso de ellos al preferir estos cerrar los puños de la camisa con lazos de seda. No fue hasta el S. XIX cuando los gemelos empiezan a popularizarse y se convierten en el lugar perfecto donde mostrar piezas preciosas como el topacio, la turquesa o el zafiro.

Nuevamente fue Inglaterra y la anglomanía reinante en la época la gran  “culpable” de que su uso se empezara a extender tanto dentro como fuera de sus fronteras. Dicha anglomanía que recorre el mundo en los años 30 hace que todos los caballeros quieran seguir la nueva tendencia y cerrar sus camisas con gemelos; algo reservado hasta la fecha prácticamente solo al evening dress.

La elección del tipo de puño de nuestra camisa es algo personal y aunque hay opiniones muy autorizadas que mantienen que el puño sencillo es el más elegante, el puño doble aporta una distinción a la camisa infinitamente superior a la del puño sencillo. Además, el poder contar con este complemento nos permitirá introducir un toque de color y una mayor variedad al conjunto final.

Si bien a partir de los años 70 los gemelos van dejando paso a los “funcionales” botones y las camisas industriales salen de los talleres ya con un puño sencillo cosido a la manga, hoy, sin embargo, vemos nuevamente un claro resurgir del uso de gemelos.

No hay señor elegante que se precie en nuestro país que no se decante por estos en los puños de sus camisas. Por el contrario, en países como Italia todavía el botón está muy presente y los gemelos, aunque ya muy popularizados, no tienen la exclusividad de la elegancia.

Al igual que cuando hablábamos del reloj, la elección de los gemelos se debe hacer guardando la correcta proporcionalidad y relación con nuestro atuendo. Parece lógico que no sean los mismos gemelos los que usemos cuando vistamos un esmoquin que cuando nos decantemos por una americana de sport con unos jeans. De hecho, en las camisas de esmoquin nuestros gemelos siempre deberán ser iguales a los botones que con ésta vistamos.

Debemos intentar combinar nuestros gemelos con el color de alguna de las prendas de nuestro atuendo. Nunca nos equivocaremos si los escogemos del color de nuestra corbata.

El reloj
El reloj es probablemente el accesorio al que el caballero suele prestar más atención. Un buen reloj además de decirnos la hora nos cuenta infinidad de cosas de su propietario. Desde su estatus social hasta su estilo en el vestir se puede entrever si sabemos leer bien la hora de los relojes de nuestro entorno.

Si nos decidimos por regalar este accesorio seguramente nos sorprenderá los precios que han adquirido en pocos años los relojes de las casas más reputadas. No obstante, nosotros los caballeros, al contrario de lo que ocurre con las damas, no solemos poseer muchos objetos de valor que perduren y un buen reloj, de cuidarlo con cierto mimo, seguro que nos acompañará toda la vida.

Si a este hecho le añadimos que llegado el momento ese reloj puede seguir siendo disfrutado por la generación siguiente seguramente encontremos la excusa que necesitamos para hacer semejante desembolso.

Fallar en la elección de un reloj es verdaderamente complicado. Sin embargo hay unas mínimas normas a las que debemos prestar atención según el uso que le vayamos a dar. Por ejemplo, no debería ser el mismo reloj el que llevemos cuando vistamos de sport que el que escojamos cuando lo hagamos de chaqué.

Debemos huir de los maxi relojes, tan de moda hoy, cuando vistamos de forma clásica. La proporcionalidad de las diferentes prendas de las que tanto habla el gurú de la moda clásica Alan Flusser aplica también al reloj.

Un reloj de 44mm, por mucho que nos guste, no es apropiado vestirlo, por ejemplo, con un chaqué o un traje de tres piezas. Para estos encontramos opciones mucho más acertadas como es un reloj de bolsillo o uno de medidas discretas de 36 o 38mm.

Por el contrario si vestimos de sport o incluso con corbata pero de forma más informal, como por ejemplo durante los casual Fridays, un reloj de medidas más actuales puede completar nuestro conjunto de forma elegante.

Tampoco los relojes joyas, por exclusivos que sean, son adecuados en un caballero. La elegancia debe ser sencillez y discreción pero nunca esnobismo. Es por ello por lo que los relojes de pulsera de piel son, por norma general, más elegantes que los de acero u oro.

Si estos complementos nos parecen demasiados clásicos siempre podremos decantarnos por un accesorio muy actual y que cada vez se ve más por nuestras calles: la pashmina

La pashmina
Hoy se denomina de forma genérica pashmina a una especie de bufanda algo más larga y de materiales más ligeros que ésta última. Sin embargo esto no es del todo correcto.

La pashmina es un tipo de lana procedente de las cabras de pashmina que habitan en la región de Ladakh de Cachemira en la India. En la región de Cachemira se produce la conocida como lana de pashmina. La lana de pashmina junto con la del antílope tibetano del Himalaya y la vicuña peruana representa hoy la máxima exclusividad en lana.

Como se ha puesto de manifiesto este otoño, las épocas de frio cada vez duran menos y cada año son más benignas. Es por ello por lo que el uso de la bufanda tradicional de lana tiene cada vez menos sentido y la funcionalidad de la pashmina está más acorde a los tiempos, que en términos climatológicos, corren.

La lana de pashmina se caracteriza por ser más ligera que la lana tradicional y se distingue por su gran suavidad y su protección contra el frio. Encontrar una pashmina 100% de lana de pashmina es francamente difícil y casi siempre se encuentra mezclada con otros tejidos como la seda. También la mezcla de seda y cachemira es bastante frecuente. No obstante las fabricadas en pura pashmina siguen siendo las más exclusivas en cuanto número y precio.

Además de su funcionalidad, la pashmina aporta un toque de elegancia y estilo difícilmente alcanzable por la tradicional bufanda. Las posibilidades que ésta brinda a la hora de anudarla por el cuello y su larga caída dan un juego extra a nuestro look. Existen varios tamaños aunque recomiendo decantarse por aquellas tipo chal de gran tamaño 36´´x 80´´ y dejaría de lado las tipo bufanda que suelen medir 15´´ x 60´´.

Desgraciadamente en nuestro país la oferta de pashminas es escasísima y la mayoría de las que se venden como tal están más próximas a las bufandas tradicionales.

Si todavía no es el momento de regalar ese reloj tan especial seguro que unos originales gemelos o una estilosa pashmina pueden hacer si cabe más especial el día de Reyes.

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com