Menú Portada
¡Qué fuerte!

No todo vale, Tarrés

Septiembre 27, 2012

A estas alturas de la semana ya todo el mundo sabe, gracias a una carta, la cantidad de insultos, vejaciones y falta de respeto que la ex seleccionadora nacional del Equipo Español de Natación Sincronizada regaló a sus chicas. Anna Tarrés ha pasado de ser una entrenadora anónima a convertirse en la protagonista del escándalo deportivo más flagrante, para mí, de los últimos años. La disciplina en el deporte es fundamental, estamos de acuerdo, como en casi todas las facetas de la vida; todos debemos seguir una disciplina cuando queremos conseguir algo, tanto en el plano profesional como en el personal. Para llegar a alcanzar un objetivo o un sueño, se necesita constancia, sacrificio, entrega, dedicación y un largo etcétera de características y cualidades, pero no todo vale. Una medalla no vale más que la autoestima, no vale más que la persona misma que la consigue. El éxito debería ser agradecido, reconfortante y placentero, pero en este caso, las chicas han tenido que sudar sangre para conseguirlo y, la verdad, no creo que, a día de hoy, les haya merecido la pena.

Hoy, que ya nadie se acuerda de ellas, que incluso jamás nadie llegó a aprenderse sus nombres cuando consiguieron esas medallas, que puede que nadie las reconociera por la calle por culpa de esos gorros y pinzas que las camuflan, que al día siguiente de su triunfo y reconocimiento la vida siguió igual para ellas, hoy, no creo que a ninguna les mereciera la pena tanta humillación y maltrato. Incluso algunas tuvieron que tratarse psicológicamente para soportar tales desprecios.

Gratamente, gracias a la carta que estás 15 mujeres han firmado contando su experiencia, podemos saber que tanto sacrificio y aguante no truncó sus vidas y supieron seguir adelante; las hay médicas, periodistas, arquitectas, maestras y abogadas. Estas mujeres han sabido demostrar que, a pesar de haber sido amenazadas y humilladas, no se han dejado ganar por la presión del maltrato psicológico. Han luchado por llevar una vida plena y feliz. Felicidad que puede que sintieran durante un segundo al oír el himno español mientras portaban su medalla al cuello, como un yugo, después de tanto maltrato, pero un minuto de felicidad que no merece la pena a cambio de tantas horas de vejación.

La Federación Española de Natación no da explicaciones del cese, los nuevos encargados de la Selección Nacional de Natación Sincronizada se hacen los locos. Hay quién critica el por qué se denuncia esto ahora y no antes. Pues quizás porque eran unas niñas incomprendidas y con miedo. Quizás porque eran unas niñas cuyos padres estaban cegados por el éxito de sus criaturas. A veces, el peor enemigo de un hijo es su propio padre; padres frustrados que intentan proyectar en sus hijos lo que ellos no fueron capaces de conseguir. Padres avariciosos y egoístas que explotan a sus hijos con fines lucrativos sin pensar en el daño que les puedan hacer. En definitiva, malos padres. Que se ganaran muchas medallas gracias a Anna Tarrés no justifica ese tipo de entrenamiento ni disciplina. El deporte es otra cosa y gracias a estas 15 nadadoras, a partir de hoy puede que nuestras chicas de sincronizada no ganen tantas medallas pero si ganen en calidad humana, dignidad y felicidad, que es mucho más importante.

Rosana Güiza Alcaide

rosanaguiza@extraconfidencial.com