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Atando cabos

No son políticos. Son víctimas

Abril 10, 2011

La empatía es un ejercicio muy saludable en todos los ámbitos de la vida. Es más, el proyecto personal y profesional de cada uno puede llegar a convertirse en miserable si en ningún momento nos ponemos en el lugar del otro. El pasado sábado se manifestaron en Madrid las victimas del terrorismo. La gran mayoría de asociaciones. No una, ni dos. Cuarenta asociaciones de victimas del terror, del asesinato, de la amenaza, del secuestro, de la falta de libertad durante muchos años. No sólo acudió la mayoritaria AVT, convertida lamentablemente en un estigma casi de adversario para el Gobierno y el PSOE. No sólo acudió el Colectivo de victimas del País Vasco COVITE, o Dignidad y Justicia, o la Fundación Miguel Ángel Blanco, el Foro de Ermua, la Asociación de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado victimas del terrorismo… También pequeñas asociaciones, también victimas anónimas que acudieron desde distintos lugares de España, con distinto pasado, con diferente trayectoria, aunque con algo en común: el dolor y la exigencia de justicia enmudecida durante tanto tiempo atrás.

Pero el nefasto ejercicio de haber politizado a las víctimas quedará como uno de los capítulos más negros de las dos ultimas legislaturas. Todo emborronado. Todo manipulado. Las víctimas de unos o de otros. De los que dicen que los partidos políticos las utilizan como si ellas no se valieran por si mismas. Deberían ser las víctimas, en todo caso, las que utilizaran a los partidos políticos. Dicen lo que piensan duela a quien duela, y seguirán diciéndolo gobierne quien gobierne.

Voz para derrotar al terrorismo

Luchan contra la equidistancia y contra la absurda idea de que no pueden tener voz en el hipotético escenario del fin del terrorismo. Lucha contra la ecuación que parece sagrada y que dice que el final de ETA es igual a ceder espacios elementales y vitales para los terroristas. Luchan contra la convicción de algunos o de muchos de que el punto y final llegará estableciendo un panorama sin vencedores ni vencidos. Y luchan contra la simpleza de pensar que para alcanzar la paz es mejor que los terrositas y sus voceros estén en las instituciones, dentro del sistema democrático sin disolverse o abandonar las armas.

Como bien repite el que fuera máximo dirigente de los socialitas vascos, Nicolás Redondo: contra ETA sólo hay dos estrategias, la estrategia de la negociación, o la de la derrota. La primera se ha intentado en numerosas ocasiones y con distintos gobiernos. Siempre ha fracasado. La segunda es la que piden las victimas. La derrota policial y judicial del terrorismo. La “grapización de ETA”. Esta nunca se ha concluido porque siempre aparecen fantasmas que alimentan las tentaciones de llegar antes a un final ficticio. Contra esto último luchan y se manifestaron las victimas del terrorismo el pasado sábado. Si somos empáticos las victimas no puedan ser ni molestas ni inconvenientes. Nadie puede siquiera pensar en pedirles generosidad porque ya han dado mucho. Las victimas son victimas. No son políticos.


Juan de Dios Colmenero, Jefe de Nacional de Onda Cero