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Mensaje en una botella

No me llames: mándame un wasap

Julio 10, 2013

La Real Academia Española ha admitido el uso de wasap (mensaje gratuito enviado por la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp) y de su verbo derivado wasapear (intercambiar mensajes por Whatsapp). No hay duda de que esta terminología que ya nos resultaba tan familiar se instala entre nosotros con la anuencia de la institución que bendice el empleo de palabras en nuestra vasta lengua castellana. Wasap y wasapear han venido. Y han venido para quedarse.

La noticia ha sido dada a conocer en la página web de la Fundéu (Fundación del Español Urgente). El objetivo de la Fundéu es “el buen uso del español en los medios de comunicación”, según reza en su cuenta de Twitter, y no cabe duda de que está cumpliendo con su cometido. Aprovecho para recomendar a cualquiera de los lectores de este artículo, sean o no periodistas, que comprueben la efectividad de la Fundéu porque estoy convencido de que saldrán ganando.

Quien ha salido ganando gracias a las telecomunicaciones es la estrella de la lucha libre Stacy Keibler, que ha roto con su novio sin necesidad de tener que quedar con él en persona y pasar el mal trago de decírselo a la cara. Y eso que su novio era el actor George Clooney, a quien seguramente no le importaría ver en persona a una legión de aspirantes a convertirse en su pareja. Stacy llamó por teléfono a George y le dio boleto, según la revista People, porque ella quería tener un hijo y su maromo tenía miedo al compromiso.

Por escrito y gratis

Stacy prefirió ahorrarse el viaje (ella se encuentra en Estados Unidos y él está en Europa) y cantar las cuarenta a George a través del teléfono. Todo un detalle. Hoy en día ya empieza a notarse que hemos escalado un peldaño más y, para evitar la incomodidad de abandonar a nuestra pareja en persona, ya ni siquiera recurrimos a la llamada telefónica. Ahora se impone el wasap. Todo cabe en los wasaps. ¿Para qué complicarnos la vida y para qué perder el tiempo si podemos ventilar cualquier problemilla con un sencillo mensaje que, además, es gratuito? Por escrito y gratis: así es como nos gusta ahora decir las cosas. No me llames: mándame un wasap.

Con un wasap podemos cerrar un contrato, quedar para tomar algo, dar plantón porque nos lo hemos pensado mejor, insinuarnos, declararnos, pedir matrimonio o abandonar a nuestro/a churri. ¿Para qué vamos a dar rodeos</strong> si podemos ir al grano? ¿Por qué estirar el chicle si ya no queremos seguir mascándolo y hemos tomado una decisión de la que estamos firmemente seguros?

Wasapéame y déjate de chorradas. Cuéntame lo que quieras contarme de una vez y deja de marear la perdiz. Dime lo que sea en un wasap y a otra cosa, mariposa. ¿Acaso los inventos de la apabullante tecnología de este siglo no tienen como objetivo hacer nuestra vida más placentera? Pues ya está. Sea lo que sea, wasapéame de una vez por todas. Todos salimos ganando. Sobre todo, el ucraniano Jan Koum, de 37 años; y el estadounidense Brian Acton, de 41. Ambos son los creadores de WhatsApp y se han forrado gracias a esta aplicación que en el mes de agosto cumplirá cuatro años de vida. Ése sí que va a ser un cumpleaños feliz.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero