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Mensaje en una botella

No me llames Josep Lluís: llámame Pepe

Mayo 7, 2010

He venido a este confín del planeta y aún no he encontrado ni rastro de él. Pensaba que su nombre de pila estaría tan extendido que sería imposible no toparme con un tocayo suyo en la recepción del hotel, al subir a un taxi o al pedir unos fideos al estilo que únicamente aquí saben cocinar. Pero me equivocaba. Ni rastro de él ni de otro como él, aunque solo sea en el nombre.

Ni rastro de Carod Rovira. Me las prometía felices cuando aterricé en el aeropuerto de Pudong. Pero aquí en Shanghai, desde donde escribo estas líneas, te miran raro cuando preguntas si se han encontrado con algún Josep Lluís últimamente. “Josep Lluís no sel nomble chino. No Josep Lluís aquí”.Ha caído la máscara del engaño. Se ha puesto fin a la celada. Josep Lluís no es Josep Lluís aquí en la China Popular, como él mimo nos hizo creer en aquel Tengo una pregunta para usted que dejó retratada a una señora de Valladolid por qué no querer entender catalán.

Jo-Se-Luis

Carod Rovira no se llama Josep Lluís en la China Popular. Los chinos que me rodean preferirían llamarle Jóse (con la o acentuada) o Pepe porque son dados a simplificar sus propios nombres con la sana intención de adaptarlos a la lengua de sus interlocutores. Por ejemplo, Ho-Chi-Min es Jo-Se-Luis.

Ni que decir tiene que Pepe (como podemos llamar a partir de ahora a Carod Rovira con la misma benévola intención de los asiáticos) sería un español entre chinos si viviera en este inmenso país de 1.300 millones de habitantes. Todos lo aceptarían con sus particularidades. “Pepe sel un español con bigote muy simpático y juguetón. Pelo hablal lalo como si no fuela español “.

“¡Chicos, a los carromatos!”

La hospitalidad con la aquí te tratan hace que aprecies cualquier esfuerzo de los shanghaineses por hablar tu lengua. Lo sabe Carlos Herrera, que me acompaña en este viaje mientras convierte el “¡Chicos, a los carromatos!” en el grito matinal de guerra de la Radio. Lo sabe Esther Eiros, que también me acompaña en este viaje mientras nos instruye con la sabiduría de quien hace del viaje un modo de vida. Lo saben en el Gran Meliá Shanghai, adonde nos ha traído una Pepa (de apellido Olmedo) que vive en Palma de Mallorca pero nació en Sevilla y donde te hacen sentir como en España….pero en la China Popular. Y lo saben en la Exposición Universal que acaba de inaugurase en la cuidad más poblada de China, desde la que emitimos la programación de Onda Cero gracias a Francisco Menacho, el Hombre Milagro.

Aquí parece tan lejana la crisis económica (China crece a un ritmo de un 12 por ciento anual) que cualquier referencia al patio de la política española resulta exótica. Prefiero no pensar lo opinarán los chinos de un país que , en plena crisis económica, dedica una parte del dinero público a contratar traductores de catalán, euskera o gallego para el Senado. Pero, ¿acaso los senadores no se comunican en español sin dificultad? Claro que Pepe, o sea Josep Lluís, no debe de opinar lo mismo. Ni allí en España ni aquí en la China Popular.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com