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Otras opiniones

No me gustaría ser joven ahora

Junio 12, 2014

GIROS

Eran varios y todos tan distintos. Estaban ahí por un motivo común: ayudar a su amigo común a conquistar a su novia. Pero los acontecimientos habían dado un giro inesperado. Y se había enamorado de otra persona, un antiguo amor platónico de la infancia. Fue un instante, sólo con verla, quedó prendado. Y ahora, debía romper con su novia tratando de no hacerle sufrir. Para lo cual, sus locuaces amigos propusieron que se hiciera pasar por gay. Y resultó que quien así lo creyó fue su antiguo amor. Y todo se vino abajo. Se quedó sin novia, sin amor y sin ganas. Pero aún tenía a sus amigos. Aunque uno de ellos se hubiera enamorado de él.

MADUREZ

Subían sin parar, como los ratones seguían al flautista de Hamelín, estos jóvenes llenaban el tren como afluentes a un río. Vestidos ellos chabacanos y ellas de diva, no tenían nada que ver en apariencia pero era evidente que estaban muy unidos. La euforia de los exámenes terminados era el nexo común a juzgar por sus gritos, sus elocuencias y sus salidas de tono. Juventud, ¿quién la pillara?

Cuando bajaron del tren, reinó la paz. Igual estamos mejor así.

MUDA CONDOLENCIA

Era una mañana fría. Fría en junio. El verano estaba al filo del calendario. Pero el frío entraba por los pies, subía lentamente por los huesos y se instalaba en el corazón. La noticia era devastadora. Un accidente de tráfico. Hacía algún tiempo que no hablaban, unos meses tal vez. Imaginó a su familia, ahora que ella no estaba. A sus amigos, compañeros de trabajo. Debían estar pasando un luto terrible.

Pero por encima de todo, pensó en sí y trató de imaginar su vida sin ella. Y no pudo.

RECUERDOS

Volvió a ocurrir de nuevo. Leí unas líneas sobre el amor de la infancia, y me viniste tú a la cabecita. Desde luego me llegué a enamorar de ti. Y ya no se me quita. Esto no tiene cura fácil. También pasé muy malos momentos, aunque supongo que es por lo que dicen que el amor duele. Pero ahora te estoy imaginando ahí, sin decir nada, esperando siempre a que te llame yo, e imagino que aún me quieres. Y yo te anhelo. ¿Nuestro momento pasó o aún no ha llegado? Quién lo sabe. Porque en estos momentos todo se detiene al pensar en ti, cuando te siento aquí cerca, conmigo.

SIN OPORTUNIDADES

Intentó que le pasara con alguien de gerencia. Con alguien que tuviera poder sobre compras. Finalmente, con alguien. La mujer de recepción, con muy buenas formas y ojos estilados, era una barrera infranqueable. Finalmente, con una sonrisa, le dijo que enviara un correo electrónico y le inquirió: – ¿desea algo más?-, a lo que el joven, mirando de soslayo mientras se marchaba, respondió: – si esto es lo que hay, no, gracias-.

Observando la escena, un hombre mayor pensaba: “no me gustaría ser joven ahora, qué difícil están las cosas”.

© Javier González Cantarell