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¡Qué fuerte!

No al Toro de la Vega

Septiembre 18, 2015

Es increíble cómo una tradición se ha convertido en la vergüenza de un país, en todos los sentidos, porque aquí, en este caso del Toro de la Vega, dan vergüenza todos: los que apoyan, los que no, los que politizan, los que se suben al carro… Después de ver las imágenes de lo que los habitantes de Tordesillas defienden como “tradición y cultura”, sinceramente, me avergüenzo de la tradición y la cultura de mi país. Rompesuelas me ha dado pena, pero más pena me ha dado Cachobo, el valiente machote que ha matado a traición, por detrás, de costado, clavando una lanza al animal mientras el resto jaleaba su “valiente” acción. Viendo las imágenes me queda claro quién es el animal de los dos y no hace falta que lo especifique.

El teatro que se ha montado entorno al Toro de la Vega es un circo mediático y político vergonzoso que algunos aprovechan en su beneficio. Políticamente hablando, los que están en el poder no lo prohiben porque es legal cuando, quien tiene el poder, tiene la llave de la legalidad e ilegalidad. Por otro lado, el que aspira al poder promete prohibirlo si llega a la Moncloa, pero no castiga al alcalde que lo consiente que es de su propio partido. Unos y otros se echan mierda pero al final nadie hace nada. También están los del pueblo, que son los únicos a favor del festejo y los detractores en contra del maltrato animal. La batalla ha sido campal, denigrante y vergonzosa.

Los argumentos de ambas partes dejan tanto que desear que las formas de ambos no son más que el reflejo de sus inteligencias. A puñetazos e insultos intentan defender un conflicto con argumentos bochornosos porque, que todo el mundo coma carne o sea vegetariano no justifica el maltrato animal. De ahí a las tortas y los puñetazos. Ni unos ni otros llevan razón en sus formas. Los anti han hecho famosa esta aberración de fiesta creando y provocando situaciones límite. Los de Tordesillas demuestran, una vez más, sin argumentos, que lo que hacen al pobre animal no está justificado. Pero ambas partes montan un espectáculo que hace que la famosa Marca España se retrate al mundo como maltratadores de animales.

La cordura debe imponerse a la tradición

Es difícil escribir sobre este tema sin que alguien se sienta ofendido. ¡Hay quien recibe amenazas incluso de muerte por mostrarse a favor o en contra!  ¿Estamos locos? Que unas personas maten a un animal clavándole una lanza genere odios, peleas y amenazas no es de estar cuerdos. La cordura, a veces, debe imponerse a la tradición y hay tradiciones que no son racionales. Por ejemplo, que se lapide a una mujer por haber sido infiel a su marido o por haber sido violada es una tradición que, porque lo sea, no está bien ni tenemos que aceptar, por muchos siglos que lleve instaurada entre sus culturas. La pena es que al día siguiente ya nadie habló de Rompesuelas en los medios de comunicación y mucho menos de Cachobo. España sigue su ruta, el año que viene volveremos a subirnos al carro del “No al Toro de la Vega“, se volverá a montar el circo y, una vez más, no servirá para nada.

Cuando el hombre, animal dotado de inteligencia, no es capaz de demostrar su superioridad sobre el resto de animales desafortunados por no tenerla, demuestra la falta de esta imponiendo la fuerza. Sí, necesitamos carne para alimentarnos, pero se puede conseguir de una manera menos cruel.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com