Menú Portada
Mensaje en una botella

¡Ni que fuera yo Bin Laden!

Mayo 5, 2011
pq__juan-diego.jpg

Necesitamos líderes de opinión que hablen alto y claro, que sean menos precoces y en alguna ocasión más procaces. Al fin y al cabo, como nos han enseñado maestros de la talla de Cela o Umbral, un taco bien dicho es un adjetivo calificativo insuperable. Es hora de evocar uno de los hitos de las comparaciones que salió por boca de una mujer que recurre al taco con asiduidad, aunque no en el caso que nos ocupa. Es hora de rescatar aquella <strong>inolvidable frase que espetó Belén Esteban al tratar de restar importancia a su desmedida popularidad.

La mujer que lleva a gala lucir el título de Princesa del Pueblo proclamó a los cuatro vientos de Telecinco: “¡Ni que fuera yo Bin Laden!” La hondura de esta sentencia desató una activa producción de vídeos que continúan  colgados en Youtube, entre los que encontramos versiones musicales que incorporan la frase de Su Alteza Popular. También sigue activo un grupo en Facebook que roza los 3.300 seguidores en el momento de escribir este artículo y que, además de la mencionada frase, añade un esclarecedor preámbulo: “Como para salir mi Andreíta y yo en el Telediario”.

El grito de los incomprendidos

Llegó el momento. Belén Esteban no es Bin Laden. Usted que está leyendo esta columna, tampoco lo es (eso espero). Es hora de preguntarse por la capacidad del pueblo para elaborar símiles. ¡Ni que fuera yo Bin Laden! viene a ser un grito en medio del desierto de la incomprensión, un lamento de alguien que clama por ser entendido en un mundo que se niega a admitir ese entendimiento. ¡Ni que fuera yo Bin Laden! es el grito de los incomprendidos.

La campaña electoral recién comenzada se convierte en terreno propicio para que los incomprendidos demanden comprensión a esos políticos que durante estas dos próximas semanas parecen dispuestos a entender todo. Luego hay algunos que demuestran que lo han comprendido y otros que sufren amnesia a partir de la misma jornada de reflexión. Por eso, aunque la Democracia sea tan generosa como para acoger a todos, unos honran al pueblo que los elige y otros no.

Perdido de vista

Tal vez el personaje elegido para la comparación no fuera el más amable, pero sin duda fue el más efectivo. Ahora, tras de la caída del terrorista más buscado del mundo, la frase de la Princesa del Pueblo revive con energía y cobra un vigor que quizá pudo perder durante el tiempo en que Bin Laden estuvo perdido en Pakistán.

Después de que hayamos perdido de vista a Bin Laden, es hora de encontrar otros referentes para elaborar un símil que llame la atención. Pero cuesta pensar en un personaje de tanta, aunque tan nefasta, popularidad como este individuo que ha cambiado la historia del planeta con su terrorismo aniquilador. Dudo mucho que las familias de las víctimas de Bin Laden hayan encontrado consuelo con la muerte del terrorista. Pero no dude, si usted es una de esas víctimas o conoce a cualquiera de ellas, que mi pesar y mi recuerdo son para usted. Nunca para su verdugo.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com