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No me moverán

“Ni pacto, ni leches”

Marzo 29, 2010

La política de gestos se ha ido al garete. Zurbano, la apuesta del Presidente para salir de la crisis, el gran pacto político para reducir el desempleo, quedará en los anales del parlamentarismo como un fiasco. La Vicepresidenta Salgado es la protagonista de un fracaso. El final de su carrera ministerial se vislumbra en cuanto pase la Presidencia española, rotativa, de la Unión Europea; tiene una caducidad de cuatro meses.

Si Rodríguez Zapatero no la sustituye por otra persona con mayor habilidad será: a) por cabezonería; b) por incapacidad de escuchar la realidad, el llamado síndrome de la Moncloa que se agiganta por momentos; c) por la desconfianza que tiene de cualquier consejo, incluyendo el de Dª Sonsoles, según dice el ex ministro Sevilla; y d) porque no sabe lo que está pasando. En todo caso, por falta de un diagnóstico acertado. La credibilidad del actual Gobierno es irrecuperable en materia económica. Aún cuando -y esto es una aviso para ingenuos o poco enterados-, los datos del paro de los próximos meses se atenúen por el efecto del Turismo.

Pacto por beneficios

El pacto lo rechazan partidos de su derecha y su izquierda. Probablemente, con la excepción del PNV, prisionero por su deseo de mantener el poder en la Diputación de Álava, y el de CC, que sacara algún beneficio fiscal del apoyo. Conclusión: no hay pacto político.

Sólo nos queda el pacto de la CEOE con los Sindicatos y el Gobierno como notario. Parece que sí habrá pacto o mejor dicho “dic tac”. La debilidad de la Patronal y la entrega del Gobierno a los sindicatos hace sencillo redactar el documento formal de acuerdo. Bastará con que, una vez finalizado por los expertos de los sindicatos, éstos digan a los otros miembros de la mesa, CEOE y Gobierno: firme aquí y aquí. Lo mismo que cuando el huésped llega a un Hotel. El recepcionista te indica donde tienes que firmar ¡Ah! Pero además te pide la tarjeta de crédito, para poder cargar la factura por si acaso piensas escaparte sin pagar.


En resumen, aburrimiento

Al menos, en algunos Hoteles te aseguran que nunca cargarán más de una cifra determinada. Sin embargo, en este caso los sindicatos tienen la tarjeta de crédito del Gobierno firmada en blanco, sin límite de cantidad ¿Por qué? Porque la cuenta corriente es la de todos los ciudadanos y, especialmente, los parados, que son a los que los sindicatos ignoran, dado que no son sus clientes.

O sea, que además de no haber pacto político tampoco va haber leches entre sindicatos y patronal en el sentido metafórico de la palabra; es decir, peleas. En el fondo, estamos retornando a gran velocidad al verdadero origen de la estructura que les dio su origen a los dos, no nos engañemos: al sindicato vertical franquista. Allí reinaba la paz, la de los cementerios, porque nunca había “leches”.

En resumen: ni pacto, ni leches. Aburrimiento. Sólo se escuchan melifluas propuestas del Gobierno como la Economía Sostenible o el I+D+i cuando debería hablarse de liberalización del mercado laboral, reducción del gasto en salarios públicos de verdad, desregulación del comercio, energía nuclear a tope, etc.

Mientras tanto miran atónitos: los cuatro millones y medio de parados, el 38% de los jóvenes entre 16 y 25 años que no tienen trabajo (45% en Andalucía), los emigrantes que llegaron con ilusión de un futuro mejor, los autónomos que no consiguen recuperar el IVA pagado y no cobrado y se dan de baja, los empresarios de PYMES que cierran sus empresas y los mercados financieros internacionales que se asombran cuando ofrecemos 2.000 millones de euros para la economía griega ¿Será que creemos que si ayudamos también nos ayudarán cuando llegue nuestro default?

José Ramón Pin es profesor del IESE y Director del Executive MBA Madrid