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Atando cabos

Ni Cospedal, ni Arenas. Aquí solo manda Rajoy

Febrero 19, 2012

Concluyó el 17 Congreso nacional del PP que en nada, o en muy poco, se ha parecido a los anteriores. El poder lo eclipsa todo. Y si el poder es absoluto el eclipse es total. Atrás, por ejemplo, ha quedado definitivamente la aureola de José María Aznar que siempre ante los de su parroquia se presentaba como el único líder que había sido capaz de ganar elecciones. Ya en eso le ha superado Mariano Rajoy. Atrás ha quedado cualquier atisbo de diferencias internas, o el empeño de señalar familias. Todo eso, de momento, es historia en el PP. Sevilla enterró definitivamente a Valencia. Y algunos de los protagonistas de entonces, José María Aznar o Esperanza Aguirre, han sido actores secundarios en el 17 Congreso.

El poder lo anestesia todo y la forma de Rajoy a la hora de escoger a las personas que dirigirán el partido durante los próximos cuatro años ha sido la de siempre. Confianza en los que ya estaban. Incorporaciones muy puntuales y elegidas. Aquí manda Rajoy, y casi roza el absurdo, a estas alturas del partido, decir que en el Comité Ejecutivo hay más “cospedelistas” que “arenistas“, o que si Carlos Floriano en realidad es un hombre de Arenas, o es la jugada maestra de Cospedal. O que si González Pons ya no sirve para nada y nunca le ha gustado a Rajoy. Son y han sido comentarios de pasillo de un Congreso que carecía de interés en cuanto a qué nombres ocupaban la dirección del partido.

En los partidos siempre manda el que tiene el despacho en Moncloa

Cuando el partido que celebra el Congreso es que está en Moncloa, el debate no es tanto las personas forman la dirección, sino el mensaje político que puedan transmitir. Le ocurría a Zapatero cuando celebra sus Congreso en medio de los triunfos socialistas. Allí no importaba tanto que una u otra persona estuviera en la Ejecutiva o en el Comité Federal, allí mandaba, y mucho, Rodríguez Zapatero. Y en el PP ocurre lo mismo. Manda Rajoy, que es el que tiene el despacho en el Palacio de la Moncloa. Los mensajes del partido son los mensajes del Gobierno, y sobre todo a la inversa.

Y enfundado en ese traje de Presidente del Gobierno pronunció Rajoy su discurso de clausura. Insisten en exhibir la realidad de las cosas por muy dura que parezca. No quiere que le ocurra lo que a su antecesor con aquello del optimismo antropológico. Rajoy repite y repite que estamos mal y que estaremos peor, aunque siempre añade que para superar la situación lo primero que hace falta es conocer la realidad, y luego estar convencidos que saldremos de esta situación. En su discurso hubo otra constante: “que nadie me diga que no tomo decisiones“. El presidente del Gobierno recordaba que “en siete semanas hemos puesto en marcha más reformas que los socialistas en siete años”. Los 9.000 millones de euros en ajuste, la Ley de Estabilidad Presupuestaria para “poner en orden” las cuentas de todas las administraciones públicas, la reforma financiera “para que fluya el crédito” y la reforme laboral, la que está sacando a la calle a los sindicatos. “Es la reforma que España necesita para que evitemos ser el país de Europa que más empleo destruye, nos sitúa al mismo nivel que los países más avanzados de la Unión Europea”, aseguró Rajoy.

La segunda travesía en el desierto

Convencido como lo está desde el primer día de que debe hablar a la ciudadanía con franqueza, el líder del Ejecutivo siguió exponiendo la crudeza de la realidad: “Ojalá la situación económica hubiera tocado fondo, pero no es así (…). Los problemas son extraordinariamente graves, no se van a resolver en dos tardes”. 

Mariano Rajoy no salió radiante del Congreso de Sevilla porque la situación económica no se lo permite. Pero si algo es especialista Mariano Rajoy es en “travesías del desierto”. Precisamente tuvo que hacerla dentro de su propio partido. Superó y ganó a todos los que dudaban dentro del PP. Ahora le toca otra segunda batalla. Esta más gorda. Una nueva travesía en el desierto para salir de la crisis.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio