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A renglón seguido

Neptuno y Cibeles

Abril 24, 2014

No deja de resultar algo chocante el choque que ha tenido lugar durante este mes entre una república (Azerbayán) y una monarquía absoluta (Qatar). Pero este enfrentamiento no ha sido de índole política, por más que la historia esté salpicada por el agua y el aceite de las alternancias de poder en diversas partes del globo, sino de color deportivo.

Pero ¿en qué disciplina de carácter mundial, continental u olímpica ha surgido la confrontación?; pues en el planeta en cuya órbita está el football. Obviamente ambas representaciones no cuentan entre las favoritas dentro del mundillo del balompié, si bien el emirato árabe ha sido designado como país organizador del mundial de 2022.

Pues bien, si enfundamos a dos equipos españoles en su indumentaria con reclamos publicitarios, el resultado es: que tenemos delante de nosotros a dos de los cuartofinalistas de la Champion League, concretamente al “Atleti” de Madrid y al “Barçelona”. La explicación es bien sencilla, ambos lucen en su camiseta de trabajo la leyenda de Azerbaiyán y Qatar (airways) como patrocinadores capitalistas de los dos equipos capitalinos.

Dos encuentros –Nou Camp y Vicente Calderón– en los que se ha dirimido quien era el digno merecedor de alcanzar la semifinales, y la balanza del marcador final se ha inclinado del lado madrileño por el peso de los goles. Ya se sabe, tantos son amores y no buenas razones… postpartido.

El equipo colchonero no se durmió en los laureles genuflexionando al conjunto catalán, que en esta ocasión fue disjunto, ante las juntas líneas defensivas de los rojiblancos. En el campo culé dije digo, pero   ahora digo Diego(s): Costa –ausente-, Ribas –gol en la ciudad condal- y sobre todo Simeone, más “cholo” que un ocho por el siete que le ha hecho el equipo de Neptuno al de Colón.

Heridas que requieren de tiempo para su curación

Hay pupas que requieren un  espacio de  tiempo  para  su curación, y la no recuperación por las heridas infligidas a los de “casa tarradellas” (2-1 en el global) se ha visto a corto plazo en calzón corto. Valencia, final de la Copa del Rey frente al contrincante de la Cibeles que lava a diario más blanco: 1-0 bajo el palio de la impotencia pero sin paliativos.   

El combinado catalán ni supo ni pudo utilizar la antaño chistera de la magia futbolística que ilusionaba a sus aficionados, firmes firmantes de cheques en blanco, ó más bien en blau grana, apostando por el espectaculéde sus favoritos. Por el contrario, los equipos madrileños se han metido uno en semifinales y otro la copa y a su público en el bolsillo; incluso a un puñado de los de barretina y canut.

El Barça se sentó a una mesa para tres, donde dos de los invitados fueron camarero y marmitón además de comensales, mientras los condales fueron a mantel puesto, y a ser servidos, para recoger las migajas de la decepción y derramar el vino de la impotencia sobre el mantel de su propio césped y los del Calderón y Mestalla.      

Paco de Domingo