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Mensaje en una botella

Naranjito

Marzo 19, 2015

El maestro Obi-Wan Kenobi explica al aprendiz Luke Skywalker, en la primera película estrenada de la saga de Star Wars, que “la Fuerza es lo que da al jedi su poder; es un campo de energía creado por todas las cosas vivientes; nos rodea, penetra en nosotros y mantiene unida la galaxia”. En esa misma película, Darth Vader se dirige así al Grand Moff Tarkin al comparar el poder de la Fuerza con el de la mortífera estación espacial llamada La Estrella de la Muerte: “No se ofusque con este terror tecnológico que ha construido. La posibilidad de destruir un planeta es algo insignificante comparado con el poder de la Fuerza”.

Aquí en España el poder de la Fuerza está ahora mismo en manos de Naranjito. El presidente de Ciudadanos es la encarnación de Naranjito y los candidatos de su partido son sus mejores embajadores. Cuando Rafael Hernando intentó mofarse de Albert Rivera llamándole Naranjito, no imaginaba que el líder de Ciudadanos daría la vuelta a la tortilla a la misma velocidad con la que se baten los huevos. El portavoz del PP en el Congreso debe de mirar con cierta acidez de estómago cualquier naranja con la que se tope desde aquel día.

Por sus hechos los conoceréis 

Quien sabe convertir una derrota o una burla en una victoria o en una bandera, es alguien que demuestra altura de miras. Y en este país escasea el personal con altura de miras, siendo el déficit notablemente apreciable entre los cargos públicos. Es apreciable porque no se ve, aunque pueda existir. No seré yo quien niega que exista, pero de poco sirve existir si los demás no te conocen. “Por sus hechos los conoceréis”, proclama Jesús de Nazaret en el Sermón de la montaña. Pocas veces una cita bíblica es tan adecuada para ser aplicada a la política, en la que abundan los líderes que citan a autores de postín para reafirmarse en sus propuestas.

Naranjito, la mascota de gusto discutible que ahora es objeto de culto kitsch, es ya el estandarte de Albert Rivera y sus Ciudadanos. Lejos de recordar al desastroso Mundial de Fútbol de 1982, del que se convirtió en mascota, Naranjito evoca la esperanza del éxito de 2015. Albert Rivera está encantado de ser Naranjito porque sabe que más vale caer en gracia que ser gracioso. Y Rivera cae en gracia a muchos españoles, cada vez más españoles según van publicándose nuevos sondeos.

Este domingo tiene ocasión de demostrarlo con la candidatura encabezada por Juan Marín en Andalucía. Si el señor Marín logra convertirse en la llave del futuro Gobierno, podrá decirse que Naranjito habrá dejado de ser la mascota del fracaso para pasar a ser la bandera del éxito. Un buen resultado de Naranjito puede servir para que el zumo constitucional sea más dulce. Pero conviene no exprimir demasiado la naranja. En el término medio, que bien puede ser el centro político, suele encontrarse la virtud. También en el zumo de naranja.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero