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Otras opiniones

Nacionalistas, no acojonáis, pedid la independencia ya

Julio 1, 2010

El paraíso catalán, tan corrupto, tan obsceno, tan carca, tan inexportable, amenaza y amenaza porque ese impresentable Tribunal Constitucional, presidido por la aún más impresentable María Emilia Casas -¡lo qué hay que hacer por trinkar un magnífico sueldo público!- les ha dicho que la “indisoluble unidad de la nación Española” no está en almoneda. Y de paso les ha recortado algunas letras de su Estatut, del que estamos el resto de los españoles hasta la entrepierna.

Se lo voy a escribir otra vez sin cobrarles ni el 3 ni el 4%. Una nación, Carod, Mas, Montilla, Saura, Benach y demás coleguillas del Audi blindado y de la mesa llena, no es otra cosa que la voluntad de vivir juntos y si no queréis, podéis o sabéis vivir juntos con el resto de los ciudadanos libres de la nación más antigua del mundo, pues coged el culo con las dos manos, pedid la independencia abierta y lealmente (aunque comprendo que pedir esto a la clase política catalana es como pedir a Mario Conde que devuelva el dinero a Banesto o a Julio Ariza que ejerza de constitucionalista en Intereconomía) y si el pueblo os sigue (¡ya veremos!) pues, ¡hala!, viva la republicana catalana.

¡Pero ya está bien de monsergas, de coñazos, de amenazas y de pueblo oprimido! Para pueblo oprimido el mío donde no se ha visto un euro del Estado desde que el cura Merino tiraba petardos a los franceses de Napoleón!

Los españoles vamos a seguir comiendo igual de mal que hasta ahora. A lo peor los que las pasarías canutas sois vosotros.

Zapatero, ahí tienes tu premio

El Constitucional se ha hecho ya definitivamente el hara-kiri. Una sentencia política exigida por políticos. Todo este desgarro es tan innecesario como cínico. Sólo interesa a esa clase política apoltronada, comiendo a dos carrillos, llenándose los bolsillos mientras el pueblo llano pasa más hambre que el Tempranillo en tiempos de sequía.

Se lo debemos, una vez más, a ese presidente que el pueblo español en su conjunto puso en Moncloa para defender a España y la dejará más puerca que los programas de Telecinco.

¿A quién demonios interesa el Estatut? ¿A los cinco millones de parados? No. ¿A los jóvenes catalanes que tienen que “emigrar” al resto de España para intentar buscar un empleo? No. ¿A las grandes entidades financieras y productivas que su negocio lo tienen en el resto de España? Tampoco

Interesa a esa casta infumable de políticos que abrevan.

¿Socialismo Internacionalista?

Lo que más sorprende es que esos aullidos provengan precisamente desde la izquierda, cuya nota histórica ha sido el internacionalismo. ¡Arriba parias de la tierraaaaa!

Pues esa izquierda que defiende ahora el territorio por encima de las personas no es otra cosa que detritus histórico del que no tengo muy claro que tengan que rendir cuentas.

Toda esta farsa institucional, adobada con ribetes de opresión, clama al cielo. No les importa que miles de familias se mueran de hambre; no. Lo que les importa es tener su “Estat catalá” donde ni la Agencia Tributaria les mande requerimientos ni los jueces de la Audiencia Nacional les pueda echar el guante.

¡Qué maldición bíblica ha caído en España!

Y, a todo esto, el Rey, ¿qué dice? Porque algo tendría que decir porque le está robando la cartera…

 

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es