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¡Qué fuerte!

Mujeres indefensas

Octubre 18, 2012

Se juntan varias noticias relacionadas con la violencia contra las mujeres estos días en la prensa. Hace más de una semana una niña pakistaní recibió varios tiros en la cabeza de manos de los talibanes por defender el derecho de la mujer a la educación. También hace poco han salido terribles datos sobre la ablación femenina o mutilación genital que se practica de manera habitual en África. El último caso del que hemos sabido es el de una chica de 20 años que fue decapitada en Afganistán por negarse a prostituirse. Se llamaba Mah Gul. Sólo hacía cuatro meses que se había casado. Como allí los matrimonios son meras transacciones económicas, después de que su marido pagara una alta cantidad de dinero a los padres de la joven para desposarla, -cantidad que puede llegar a alcanzar los 3.000 €-, la suegra de ésta decidió ofrecerla a más hombres para sacar dinero, a lo que la muchacha se negó. Entonces, el marido y los suegros se encargaron de que alguien la matara para pagar su precio por negarse. Seguramente Mah no conoció a su marido hasta el mismo día de su boda, como la mayoría de niñas que se casan, casi nunca por amor. Así que Mah acabó con la cabeza rodando por el suelo por no querer hacer justo lo que allí en Afganistán está tan mal visto por la sociedad, la prostitución. Incongruencias de la vida.

Leyes que no se cumplen
En 2009 se aprobó en Afganistán una ley para la eliminación de la violencia contra las mujeres pero sigue sin cumplirse. Es realmente desolador compararse con estas mujeres que están atadas de pies y manos y que no tienen medios para defenderse ante estos ataques brutales contra su dignidad. En estos países, los casos de violencia contra las mujeres suelen pasar desapercibidos porque son muy habituales pero, de vez en cuando, nos llega alguno que remueve la conciencia de occidente sin llegar a pasar de una simple declaración de intenciones por parte de los organismos oficiales que velan por los derechos humanos. Pero ya está. Allí, las mujeres siguen muriendo a manos de hombres sin conciencia e incluso de otras mujeres que son tan intolerantes y desgraciadas como esos hombres. No hay peor enemigo para una mujer que otra mujer. Esas que se aferran a unas creencias que van contra la dignidad de las personas son la mayor lacra para el resto de mujeres de estos países tan retrógrados. Siempre he pensado que las mujeres podríamos dominar el mundo a nuestro antojo.
Tenemos la clave para hacerlo y es que podemos hacer con los hombres lo que queramos utilizando nuestras mejores armas. Imaginemos por un segundo que todas las mujeres de estos países donde tienen estas leyes y costumbres ancestrales y denigrantes, se pusieran de acuerdo para luchar por sus derechos y por su dignidad. Es escalofriante pensar lo que se podría llegar a conseguir si así fuese. Pero el mundo en general tiene una obsesión por dominar, por tener poder sobre los demás, por mandar, por controlar las vidas de los otros y contra eso es muy difícil luchar. Entonces tendrán que seguir muriendo mujeres por exigir sus derechos y cometiéndose ablaciones para que algún día del próximo siglo, quizás, desaparezcan estas denigrantes practicas contra estas pobres mujeres indefensas. Mientras tanto, en occidente, nos seguiremos rasgando las vestiduras pero mañana, desgraciadamente, ya no nos acordaremos de ellas, de las que murieron por defender su honor y su dignidad.

Rosana Güiza Alcaide