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Mi Tribuna

Miscelánea de año nuevo: todo sigue igual

Enero 3, 2016
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En la calle Ferraz de Madrid, una gran fotografía de Pedro Sánchez ocupa hasta tres pisos del edificio del PSOE. Tapa algunas ventanas, quizá para que no refleje la luz de la indudable tensión que vive ahora un partido perdedor que quiere jugar a ganador.  Nunca había estado en una situación tan delicada; por un lado el anhelo de un líder que se sabe cuestionado pero que no repara en los esfuerzos de lograr una suma imposible para alcanzar su sueño de ser presidente del Gobierno; presidente con los peores resultados electorales de los socialistas en la historia de la democracia española. Por otro, la reflexión fría de los verdaderos valedores del partido conscientes de que está en juego el futuro de unas siglas temblorosas entre el ruido de los pactos que no serían a dos ni a tres; estamos ante un planteamiento mastodóntico de mezclar demasiadas salsas imposibles de ligar en una simple cuestión de sentido común político.

Todo no vale

A Pedro Sánchez le han dicho que no todo vale y ese frenazo en sus aspiraciones abre un cisma en el PSOE que pone patas arriba las estructuras de un partido abocado a los cambios. En ese cisma, el liderazgo de su secretario general hace tiempo que está muy cuestionado, pero las elecciones acabaron de fundir los plomos que aportaban algo de luz cuando la foto del líder tapa las ventanas como si quisiera impedir la claridad que llega de fuera, de Extremadura, de Valencia de Asturias, de Castilla-La Mancha y, claro, de Andalucía. De esas voces que frenan los ímpetus infantiles de quien merodea con Podemos como si quisiera pactar hasta con el diablo a cambio de no quemarse en su propio infierno.

Ya han empezado las cuentas sobre cómo sería un escenario de nuevas elecciones y quien saldría beneficiado. El Partido Popular sigue en su intento de formar gobierno pero en este nuevo arco parlamentario plagado de lechales nadie es capaz de ponerse de acuerdo y la pregunta es a quién beneficiaría otra cita con las urnas. Por eso, los más reflexivos del PSOE se echan las manos a la cabeza pensando en esa posibilidad electoral mientras Sánchez hace juegos de cama con todo aquel que quiera acostarse en su huida hacia adelante. Si hubiera elecciones, ¿cómo respondería el electorado con un partido que se ha tirado a los brazos de Podemos, Mareas, Esquerras y demás opciones que poco o nada tienen que ver con la historia socialista? Muchos de estos reflexivos, adornados con el título de barones, se ponen en lo peor.

Aluvión de mensajes autonómicos en fin de año

Lo que no cambia es esa estúpida costumbre de los presidentes autonómicos. A casi todos les da un ataque de ego en las fechas denochevieja y nos inundan con mensajes de final de año para hacer un balance y brindar por los nuevos propósitos. Puestas en escena faraónicas en algunos casos, más sencillos en otros, pero siempre producciones bien trabajadas para llegar a las audiencias regionales de las televisiones que sujetan económicamente los gobiernos que presiden con unas audiencias más que cuestionables. Parecen mini-reyes envueltos en sus banderas autonómicas como si ese mensaje fuera el único momento de que disponen para dirigirse a sus paisanos. Creo recordar, pero puedo estar equivocado, que solo un presidente autonómico, Juan Vicente Herrera en Castilla y León, no se presta a esta pantomima. Y en este caso no hay más argumento que el de la normalidad. Durante el año, los ciudadanos están sometidos a una sobreexposición informativa en sus respectivas comunidades casi siempre centrada en el presidente o presidenta de la Comunidad Autónoma correspondiente. Pero nada, diecisiete mensajes de fin de año de contenido político. Diecisiete mensajes perdidos que solo interesan a los que están metidos en el meollo. Curiosamente, ese meollo no coincide con el interés general y, de verdad, la gente no está en el final de año pendiente de lo que diga su presidente de turno.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68