Menú Portada
Mi Tribuna

Milagros y otras cosas de la prensa

Mayo 2, 2016
prensa

La verdad, si no fuera porque la profesión periodística lleva implícita una indudable vocación, el panorama actual de los medios de comunicación aconsejaría buscar alguna otra alternativa para transformarla en medio de vida. La prensa está tocada, pero resiste. Más bien me inclino porque debe resistir ahora más que nunca cuando este país necesita afianzar ciertos valores y la libertad de expresión, además de un derecho, es una necesidad.

La gestión de determinados medios sobre las informaciones de los llamados ‘Papeles de Panamá’ ha desmitificado, si se permite, determinadas cuestiones que nunca hubiéramos imaginado. Hasta el punto de transformar villanos en mártires y viceversa, siempre en un sentido figurado lo de ambas calificaciones. Pero es que no ha podido hacerse peor. La censura era patrimonio de otros tiempos y hemos rescatado esa figura de la represión informativa para convertirla en protagonista de vetos, ahora que es época de votos. A fin de cuentas, todo esto ha igualado ‘las clases’ porque en el fondo no hay tantas diferencias en los comportamientos. Ha sido una cuestión de tiempo lo de quitarse el disfraz para descubrir que también hay aprendices de totalitarios envueltos en un celofán oscurantista cuando les toca de pleno.

Cuando nadie apostaba por los medios digitales

Los medios sufren. Las nuevas tecnologías arrasan planteamientos pasados y la supervivencia se hace cada vez más complicada. Por eso, cuando esta semana hemos celebrado once años de Extraconfidencial  más que un aniversario hay que festejar un milagro no solo por la efeméride que ya supera la decena, sino porque una empresa periodística, dimensionada al tamaño que realmente debe tener y soportar, ha conseguido estabilizar un modelo al que después han seguido otros tantos. Hoy, con perdón, tiene menos mérito montar un periódico digital.

En el año 2005 sí podía considerarse una aventura de incierto recorrido; para algunos una temeridad porque entonces nadie pensaba que el papel pudiera sufrir las caídas que (no) soporta día a día. Ahí radica el éxito, no exento de dificultades, claro. Me siento muy feliz de poder compartir un trozo de esta historia, pero mi inquietud no se detiene porque alrededor hay muchas sombras en un acuciante desierto.

Apuntar al mensajero

La prensa es más necesaria que nunca cuando España se tambalea en su incertidumbre política y los nuevos líderes se atreven a disparar al mensajero como vulgares aspirantes de caudillos. Endiosados, se creen con todos los derechos del mundo a manipular la opinión incómoda e incluso a caricaturizar al que le resulta molesto. Es su retrato. Mientras, los medios a informar, a investigar y a denunciar lo que sea denunciable porque esa es su esencia aunque le invadan todos los problemas derivados de la crisis, el cada vez más complicado reparto de la tarta publicitaria y las tecnologías que han modificado el vehículo informativo hasta el punto de no ser necesario acudir al quiosco para estar informado al segundo.

Los tiempos han cambiado, aunque algunos se comportan como si estuvieran anclados en un pasado que ya no está, ni se le espera. Por lo menos, la velocidad y voracidad que ofrece la información han sacado a la luz viejos vicios que para nada asimilaríamos a los protagonistas de la historia actual. Panamá y sus papeles han dado para mucho, para mucho más de lo que nos imaginábamos.

Félix-Ángel Carreras

@fcarreras68