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Otras opiniones

Mi entrevista con Whitney Houston: un jeque árabe le ofreció 1.000 millones de dólares por incorporarla a su harén

Febrero 16, 2012

Sí, la entrevisté. No es ningún farol. Tuve un encuentro, delicioso e inolvidable, con ella en Madrid, en 1988, unas horas antes de su actuación en la Plaza de las Ventas. Era una mujer maravillosa, deslumbrante. Si  unos días antes de su muerte, todavía brillaba con fuerza la estrella de su belleza y de su voz -pese a la huella del infierno de las drogas en el que la metió su ex marido, el  rapero pedorro Bobby Brown-, pueden imaginarse cómo era Whitney Houston con 23 años menos.

La drogadicción de Whitney se asoció siempre con ese complicado matrimonio con Brown, con quien se casó en 1992, cuando estaba en lo más alto de su carrera. Tuvo una hija, Bobbi Kristina y se divorció en 2007 entre acusaciones de violencia doméstica. El rapero pedorro acabó con un ser excepcional. Ya no fue la misma. Ella le quería y por él renunció a sí misma, el amor suele hacer estos estragos.

Lo de siempre… y más

Pensaba escribir del nuevo espectáculo que está dando la Justicia, el Tribunal Supremo, con el ex juez Garzón, que ha archivado el proceso por delito impropio relacionado con unos cursos en la Universidad de Nueva York en 2005 y 2006: pedir  un pastón de varias empresas, entre ellas el Banco de Santander, que tenía un asunto feo en su juzgado de la Audiencia Nacional y que archivó. Por lo visto, según el juez que juzga a Baltasar Garzón, Manuel Marchena, se ha visto obligado a archivar esta investigación por considerar que, a pesar de que el juez actuó de forma delictiva, los hechos han prescrito al superar en 25 días el plazo establecido.

¿No tuvo tiempo el Ministerio Público, durante años, para actuar de oficio si del asunto estaban enterados hasta los niños de pecho? En fin, lo de siempre. Deje usted de pagar 100 euros a Hacienda durante 25 días, aunque sea por descuido, y verá la que le cae. ¿Y lo de la condena a Los Albertos, por el caso Urbanor? ¿Qué pasó?… ¿Lo de siempre también?

Whitney, por encima de Beatles y Bee Gees

Entre estos asuntos pedestres y el recuerdo de la maravillosa Whitney Houston, no hay color. Cuando la entrevisté, me dijo que todavía dudaba entre dedicarse por completo a la canción o ser modelo -había posado para varias revistas en EE. UU y actuado en televisiones-, pese a que había arrancado con una fuerza arrolladora: en 1985 había recibido un Grammy con su primer álbum “Whitney Houston”, que incluye la  deliciosa canción “Saving All My Love For You”.

En 1987 publicó su segundo álbum, “Whitney”, por el cual también recibió  un Grammy. Llegaba a Madrid, esplendorosa y triunfadora: su disco había hecho historia al conseguir durante 7 semanas consecutivas el puesto  nº-1 en las listas, superando, incluso a los Beatles y a los Bee Gees. Y siguió arrollando récords: Whitney Houston es la cantante con más discos vendidos (más de 100 millones de copias) de la década de los noventa.  Cuando le llegó la muerte, en plenitud vital, era , según el  Guinness World Records , la artista más galardonada de todos los tiempos, con dos premios Emmy, seis premios Grammy, treinta premios Billboard Music Awards y veintidós American Music Awards, entre un total de 415 premios en su carrera.

“El éxito, una sonrisa de la vida”

Era sencilla y simpática. Recuerdo que durante toda la entrevista el -29 de junio de 1988, no dejó de sonreír en ningún momento. Miraba de reojo a la ventana porque el día amenazaba lluvia. Y llovió durante su recital, que era su debut en España, pero ella siguió cantando y salió por la puerta grande, aclamada por los más de 20.000 empapados espectadores.

No le interesaba la política, pero me dijo que admiraba a Ronald Reagan porque inspiraba la confianza de buena persona y que era su amigo, aunque no le gustara a muchos de sus fans. Me dijo, también, que no le preocupaba el éxito, que para ella sólo era una sonrisa de la vida. Lo que le preocupaba,  realmente, en esa época, era el proyecto que llevaba entre manos y que no tenía nada que ver con la canción y la música: la creación de una Fundación que canalizara las cuantiosas ayudas económicas que daba a centros benéficos, especialmente a los que se ocupaban de los niños desamparados y enfermos cáncer. “No puedo soportar  -decía-, el sufrimiento de un niño”.

Le salió bien el proyecto, unos meses después, creó su propia Fundación, la Whitney Houston Foundation For Children. No le faltó financiación: en 2001 firmó el contrato con el salario más alto de la Historia, por 140 millones de dólares con la discográfica Arista.

Lo que más me sorprendió de nuestra conversación fue una revelación que me hizo. Dijo que un jeque árabe le había puesto en la mano un cheque de 1.000 millones de dólares para llevársela a su harén, para él solo. No era tonto el jeque. Le pregunté: “¿Y qué has hecho?” Y contestó con una sonora carcajada: “¿No me estás viendo?”.

Tuve la sensación de haber estado con una persona sencillamente excepcional.

Sebastián Moreno