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Los puntos cardinales

México, a un paso del infierno

Octubre 14, 2014

Les aseguro que cada que vez que la actualidad mejicana requiere de alguna reflexión acabo sobrecogido. Hay que hacer un auténtico ejercicio de templanza para ponerse ante el teclado cuando la realidad de ese increíble país nos empuja a las puertas del infierno. Precisamente a una película homónima, “El infierno”, nos hemos referido en alguna ocasión en esta sección. Con un humor negro basado en el hiperrealismo más descarnado y salvaje, Luis Estrada realizó en 2010 una obra que, en realidad, era la confesión con una durísima moraleja: México es un Estado sin Estado. Más recientemente, en 2013, el periodista Shaul Schwarz proponía el documental “Narco Cultura” como elemento de denuncia y análisis de los demonios que asolan este país. De vez en cuando, aunque desgraciadamente cada vez con más frecuencia, salen a la luz realidades que sólo podrían tener cabida en la mente de guionistas de ficción malsanos y retorcidos.

La hasta el momento última barbarie de la que tenemos constancia es la desaparición de cuarenta y tres estudiantes de una escuela de Magisterio a las afueras de la localidad de Iguala, en el Estado de Guerrero. La masacre coincidía con el aniversario de la matanza de Tlatelolco, en 1968.Una operación policial ha hecho posible la detención de Salomón Pineda, líder de los Guerreros Unidos y cuñado del alcalde del municipio, José Luis Abarca, quien junto a su esposa, María de los Ángeles Pineda, han pasado a ser los forajidos más buscados por todos los cuerpos de seguridad de los que dispone la república mejicana como instigadores de la masacre.

Narcos en connivencia con los poderes públicos

Lo ocurrido en Guerrero nos ha descubierto, de rebote, que se trata del territorio más violento del país, si es que el ranking del horror puede tener algún límite en la nación más poblada del mundo hispanoparlante. Y ha supuesto tal conmoción que ayer ardían las oficinas del Gobierno en la capital, Chilpacingo, mientras que los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y los de la Universidad Autónoma Metropolitana, en la capital federal, iniciaban sendas huelgas en solidaridad con sus compañeros desaparecidos. Antes de Guerrero fueron Sinaloa y Michoacán, y Chihuahua y Baja California, en cuyas principales ciudades los narcos, en connivencia con los poderes públicos, marcaban el compás del ritmo vital, -y vital no es ningún eufemismo- , de esas comunidades. Dueños de haciendas y vidas, gozaban y siguen gozando de la protección que supone saber que muchos de los que representan a las diferentes estructuras del Estado están a su sueldo.

A lo largo de su mandato, Enrique Peña Nieto no ha podido o no ha sabido arrancar la raíz del problema. En los últimos meses, cuando la situación se desbordaba y veía cómo grupos de civiles se organizaban en fuerzas de vigilancia por desconfianza en los cuerpos policiales, el presidente ha intentado ofrecer una imagen de Estado duro e inflexible con el mal, explotando mediáticamente las detenciones de históricos narcos como Vicente Carrillo Fuentes, Héctor Beltrán Leyva, Luis Fernando Sánchez Arellano o, el más conocido, Joaquín “El Chapo” Guzmán. Todos ellos son figuras que simbolizan el imperio de la droga y de la corrupción extendida como una plaga por todas las capas de la sociedad.

Crecimiento, sólo económico

El pasado sábado leí con interés una entrevista al presidente de un banco español en la que el primer ejecutivo de la entidad aseguraba que las reformas dan a México un potencial de crecimiento. Se limitaba a hablar en términos de crecimiento y de PIB. La vergüenza es que haya dos varas para medir cuál es la realidad del inmenso país. En un extremo, la de los lujosos despachos de Polanco o de las Lomas de Chapultepec en los que el idioma es el del Ibex o el Dow Jones. Y en el otro, la de las comunidades en las que nadie, ni siquiera un grupo de veinteañeros deseosos de ser maestros rurales, puede evitar  que su destino sea acabar asesinados, desmembrados y enterrados en fosas comunes por orden de quien representa a las instituciones. El ex presidente, Porfirio Díaz, se lamentaba de que México estuviese tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. Hoy está mucho más cerca del infierno.

Ángel Gonzalo, Redactor jefe Internacional de Onda Cero.