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A renglón seguido

Meter la mano, y meter la pata

Mayo 16, 2016
mossack

A nadie se le escapa, especialmente a los que se encuentran recluidos –no importa el tipo de establecimiento dispuesto para ellos-, que es importante saber qué papel desarrolla cada uno de nosotros en la vida que le ha tocado. Cierto es, que algunos se inclinan por salir en los del cuché; otros por perderlos; unos pocos tienen una buena papeleta por delante; otra porción se encuentra empapelada –¡Y lo que te rondaré morena!-; los más atrevidos se auto-derrotaron con las “papelinas”.

Pero hay un emergente grupo de conciudadanos que se ha visto envuelto en las últimas semanas en otro tipo de papeles, que les han sido servidos con el lacito de la sorpresa como regalo a su “afortunado” comportamiento inversor. Los llamados “papeles de Panamá” que no cesan de ser vomitados cada día por la incesante boca informativa del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, como la ola que embiste a su hermana anterior, ya forman parte del muestrario de la cotidianeidad. Los tenemos presentes junto a nosotros a cualquier hora: desde el desayuno hasta la cena –incluso los indigentes- y con “comida del tarro” para los afectados.

Hasta el hartazgo

Actores, deportistas, cantantes, políticos…, y así hasta el hartazgo, decoran el escaparate de la efímera pero machacona actualidad que contemplamos un día sí y otro también en los medios, y que, en contradicción con Facundo Cabral, sí son de aquí y son de allá, y tienen la edad suficiente como para ruborizarse, y también la necesaria, si fuera menester penal, para dar con sus entrañas en la trena.

Pero aquí, sin ir más lejos, se investiga el papel desempeñado por alguno de nuestros gestores de la cosa pública. Y vuelve a ser la zona de Levante   la que levanta más sospechas indiciarias por la suciedad cobijada debajo de las alfombras de los despachos de ciertos responsables de la administración, y ya se sabe que dura oculta lo que la paciencia –siempre tiene un límite- de los investigados, que sienten el aliento de los pertinaces investigadores, puede aguantar.

Al ex-Director General de la Policía y ex-presidente de las Cortes Valencianas le solicita la fiscalía la cristiana pena de 11 años de prisión por su supuesto comportamiento delictivo de ventajista e ilícito manejo de recursos monetarios durante la visita de Su Santidad Benedicto XVI a Valencia. El creyente y practicante de los hechos Juan Cotino, sujeto de la acusación, aseguraba que podía “haber metido la mano”, pero “nunca la pata”. El buen Dios en ese momento le abandonó a su suerte, permitiendo que bailara sus meteduras de exposición de los hechos, y se le escapara una santísima gran verdad. Por la boca muere el pez, y se desangra la credibilidad de los señalados por las pesquisas policiales.

Entretanto, algunos queman las cubiertas de neumáticos en Seseña (donde Paco el “pocero”), y otros queman también las de sus naves con el incendio en las redes, echando humo, al amor de la fogata de: UNIDOS PODEMOS.

Paco de Domingo