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No me moverán

Merkel en su laberinto

Diciembre 12, 2011

El liderazgo implica sacrificios y Alemania no lo acaba de entender. Parece enredada en un egoísmo pequeño burgués, sin darse cuenta de sus obligaciones como cabeza de la Unión Europea. Merkel se encuentra entre dos requerimientos: la necesidad de avanzar en la construcción de la UE y la mentalidad de sus conciudadanos preocupados por sus bolsillos. Merkel está en su laberinto.

¿Qué hacer? Cameron, el inglés, ha adoptado por la parte más radical de su electorado euroescéptico, se niega a avanzar en la integración europea. A corto plazo defiende su posición al frente del Gobierno británico y el Partido Conservador. Las consecuencias a medio y largo plazo para Inglaterra no son calculables de momento. Hasta su propio Vicepresidente, el liberal Nick Clegg, está en contra de su postura. Lo que no parece haber conseguido Cameron es lo que siempre quiso la política de británica: parar el avance de la integración europea.

Integración a lo germano: un billón de euros de ayuda, sin eurobonus

Merkel ha optado por la integración, pero bajo los criterios germanos: control del déficit y la inflación, optando, sólo tímidamente, por la defensa de la deuda soberana de los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España). Bajo su liderazgo, los Jefes de Gobierno de la UE han adelantado la entrada en vigor del Fondo Permanente de Rescate a julio de 2012, mantenido el Fondo temporal y reforzado los fondos del FMI con la aportación de 200.000 millones de euros. En total, casi un billón de euros a disposición de los países con problemas de deuda soberana. Por el contrario, sigue atando al BCE a la misión que heredó del Deucht Bank: controlar la inflación. Prueba de ello es la negación a la emisión de eurobonos.

Los eurobonos supondrían la reducción de los tipos de interés de la financiación de las deudas soberanas de los países débiles de la Eurozona. La razón es que los eurobonos serían deuda que gozaría del aval de toda la eurozona. Sería una transferencia de aval desde Centroeuropa a la periferia al compartir riesgos.

Para Alemania, el coste de los eurobonos sería reducir su capacidad de solvencia al avalar más riesgos. En consecuencia los tipos de interés de su deuda subirían, presionando hacia un mayor el déficit público al aumentar la partida de gastos financieros en sus presupuestos. El déficit público genera inflación y la inflación deteriora los ahorros. Eso no lo quiere el pueblo germano. Por eso Merkel se ha opuesto a los eurobonos.

Los eurobonos, el obstáculo al liderazgo de Merkel.

Los eurobonos serían la solución definitiva a los problemas de la deuda soberana de Estados como Italia o España. Eso sí, exigiéndoles a cambio rigor presupuestario en lo que están de acuerdo todos los países de la UE. Entonces ¿Por qué no emitirlos? Porque Merkel, de momento, no ha sido capaz de convencer a su propio pueblo de que tiene que aceptar costes para salvar el Euro, para mantener la UE. La prueba del líder es conseguir que se le siga cuando pide sacrificios por un bien superior. Merkel sigue en su laberinto.

José Ramón Pin Arboledas es Profesor del IESE, Titular de la Cátedra de Gobierno y liderazgo en la Administración Pública.