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Otras opiniones

Merindad de Valdivielso. El paraíso terrenal

Septiembre 9, 2012

El pasado fin de semana celebraba dos grandes eventos, volver a ver a dos grandes amigos y a su hija, a los que llevaba bastantes años sin ver, y dar un paseo, con mi amada, por “El Paraíso”, fuera del calor de Madrid, para lo que el norte de la provincia de Burgos resulta ideal. La vida pasa rápido cuando la sabes aprovechar, pese a la infinitud del tiempo, y cuando tratas de dejar atrás relaciones oscuras y tormentosas que nunca debieron de producirse y que han desgastado parte de mi alma de viajero. Me he permitido darme una satisfacción personal y escapar, entre el granizo caído durante el viaje el viernes pasado, a los valles por los que discurre el fastuoso río Ebro.

Puente-Arenas es una pequeña localidad de esta comunidad de amables y dicharacheras gentes. Existe un Palacio con encanto, en donde poder alojarse y en cuyo interior uno recuerda la gran variedad de animales que existen por la zona y los que han sido traídos desde lejanos lugares por sus primitivos dueños aficionados a la caza. Todo este “ecosistema”, plagado de naturalezas vivas y muertas, hace que la vida sea mucho más agradable y que entre edredones, suaves mantas y cuidados cuartos de baño de diseño, en los que, si te consigues subir a un inodoro,  puedes participar en una carrera de Fórmula Uno, se tiene la sensación de encontrarse en el epicentro del Paraíso Terrenal a una temperatura envidiable.

El Paraíso no es más que el que uno se monta con sus verdaderos amigos, con la familia que nunca da la espalda y con la nueva que va surgiendo poco a poco cuando amas a alguien sin frenos y que te importa lo suficiente como para hacer alguna que otra locura con ella durante la época estival.

Mis amigos saben que soy bastante inconformista, que trato de buscar siempre lo que creo que va a ser mejor para mí y para los demás, que me entrego en cuerpo y alma por alguien que hace lo mismo por mí. Mis amigos me han visto enamorado, contento, hambriento y sincero en esta ocasión y muy ilusionado con el futuro que se avecina y del que estoy enormemente orgulloso y expectante.

Una provincia muy especial

Para mí, la provincia de Burgos siempre ha sido muy especial, de hecho existe una localidad que se llama exactamente igual que mi segundo apellido, pero lo cierto es que mis orígenes están entre Santander y Madrid, ahora que lo pienso, quizás en Burgos… Por eso, cuando he vuelto a la zona me he dado cuenta de que me resulta fácil estar allí, rodeado de la gente a la que aprecio y compartiendo todo con la chica de mis sueños a la que deseo sin medida.

Volviendo al tema que me ocupa en este pequeño artículo, y que quiero compartir con todos vosotros, en la Merindad de Valdivielso existe un lugar elevado, desde el que se dominan valles y cordilleras, en el que se ha construido un castillo medieval: La Ciudad de Frías, en el valle de Tobalina. Es un lugar mágico, está genial poder ver desde lo alto de la torre del homenaje, que todavía queda en pié sin haberse derrumbado pese a que parte del castillo lo ha hecho en dos ocasiones la inmensidad de los campos circundantes y de las rocosas montañas.

La plazuela interior –Patio de Armas-  conserva el aspecto de mercado tradicional del medievo, rodeado de almenas, que protegía a los huéspedes y habitantes que pasaban su vida arropando y trabajando para el señor feudal, quien a cambio les daba la necesaria protección y un techo para dormir al resguardo de sus murallas.

Acceder a la zona resulta ahora muy fácil pero habría que imaginar cómo era allá por los siglos XII y XIII cuando se empezó a construir el castillo, ya que la elevación de éste con respecto a la de la villa que se encuentra a sus pies, resulta ser más que demoledora.

Desde lo alto del castillo se divisa, más allá de los tejados, una de las iglesias románicas más espectaculares de Burgos, la Ermita de Nuestra Señora de la Hoz y el cercano Puente Románico. Una cascada de agua, no sé muy bien si surgida de manera natural o intencionadamente “superpuesta” por la mano del hombre de negocios recientemente, añade ambiente al ya de por sí sobrecogedor paisaje existente entre grandes peñas y rocas cortadas a cuchillo.

Me hubiera gustado visitar más lugares de la zona, pero las fiestas de Dobro (pequeña villa junto al Puerto de la Mazorra) y los gin-tónics en el “polideportivo inclinado” impidieron que pudiera levantarme a una hora prudente para realizar alguna excursión más. Prometo volver pronto y no pasar tantas horas entre las blancas sábanas.

Antonio Lambea Escalada. Arquitecto y Perito colegiado 14758 COAM.