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¡Qué fuerte!

Menos humos

Enero 6, 2011

El 2 de enero de 2011 entró en vigor en España la nueva ley antitabaco que prohíbe fumar en bares, restaurantes y cualquier local de ocio. Pero las consecuencias a la recién implantada ley no se han hecho esperar, aunque han sido mínimas, cinco hechos concretos y aislados a los que se les ha dado más bombo y platillo, más importancia de la que en realidad merecen.

Por un lado, tenemos a un hombre, paciente de un hospital, que fue detenido tras enfrentarse a una enfermera que le recriminó por fumar. Por otro lado, el dueño de un local fue agredido por un joven por el mismo caso. El dueño de un asador rompió a mazazos la máquina de tabaco de su establecimiento y otro asador en Marbella ha colgado carteles en contra de la ley, dejando así fumar libremente en el restaurante. Esta iniciativa la ha copiado otro bar en Castellón. Y nada más. No hay más hechos que hayan trascendido en un país de casi 46 millones de habitantes. Así que, en relación, pocas son las 700 quejas que ha recibido FACUA en estos días por incumplimiento de la Ley. Eso si, a Leire Pajín le está saliendo bien la jugada y nos ha convertido en chivatos, ahorrándose así un trabajo expiatorio que en realidad le corresponde a su Ministerio y no a los ciudadanos.

Los ciudadanos espías

Este Ministerio pretende que nos convirtamos en espías, en investigadores privados y cotillas de patio de vecinos, en definitiva, en acusicas, para que ellos llenen sus arcas, por un lado, con las multas y, por otro, con el impuesto de las cajetillas que, a pesar de haber prohibido consumir en ciertos lugares, curiosamente no se prohíben vender, aunque provoquen la muerte. Porque, pese a la opinión contraria de los hosteleros, cuyas presiones han retrasado la norma desde hace años, todos los especialistas médicos coinciden en subrayar sus ventajas. Neumólogos, cardiólogos, oncólogos, todos están de acuerdo en que fumar provoca cáncer y el cáncer mata. Todos conocemos a alguien que ha muerto de cáncer por culpa del tabaco. Lo que pasa es que somos muy modernos y europeos para unas cosas y no para otras. En muchos países europeos esta medida lleva años implantada y no ha pasado nada, y no han bajado los índices de consumo en restaurantes ni bares.

Respeto y tolerancia

Es sorprendente que, como adultos que somos, no seamos capaces de aguantar un rato sin fumar y que ese vicio nos domine por completo. Es incomprensible que no seamos capaces de entrar a un bar y aguantar un rato sin fumar cuando no se puede fumar en los aviones y por ello no hemos dejado de volar, no se puede fumar en el trabajo y por ello no hemos dejado de trabajar, no se puede fumar en un teatro o en un cine y por ello no hemos dejado de ir al teatro o al cine. Y así, con un montón de sitios donde no se puede fumar. Y en todos estos sitios podemos estar mucho más tiempo encerrados que en un bar o en un restaurante y vamos para lo mismo, para divertirnos.

Primero he sido no fumadora, luego fumadora y ahora no fumadora otra vez. Por lo tanto se de lo que hablo y el tabaco es malo, perjudicial para la salud, para la nuestra y para la de los que nos rodean. Es algo que molesta al que no fuma, por eso hay que ser tolerante y también respetuoso. Los que no fuman han aguantado durante toda la vida los humos de los que si lo hacen así que no pasa nada por que, por una vez, se respete, por salud, a los no fumadores que, entre otras cosas, superan en gran número a los fumadores. Creo que no es para tanto ni es tan difícil cumplir y respetar esta ley ya que sigue habiendo muchos sitios dónde fumar. Para una ley buena que saca este Gobierno…

Rosana Güiza

rosanaguiza@extraconfidencial.com