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No me moverán

Méndez, Toxo e IBERIA: ¡Dimisiones!

Noviembre 12, 2012

¿Nadie dimite? En este país: NO. Cuando alguien se va de un puesto por mala gestión es que lo han echado. Falta vergüenza torera para reconocer que no se ha hecho bien el trabajo. Si los dirigentes de una organización no obtienen los resultados adecuados deben dejarla para que otros reconduzcan la situación. Por eso, Toxo, Méndez y los gestores de IBERIA deberían irse. No es este “un país para malos managers” parafraseando la película “no es país para viejos” que protagonizó Javier Bardem, ahora defensor de la cultura subvencionada española desde el paseo de Hollywood, donde ha puesto su mano; en el asfalto y en el bolsillo.

Una dimisión es decente. Supone sinceridad con uno mismo y con los demás. Es el resultado de un autoexamen en el que se concluye que lo mejor para una organización es cambiar de gestor. Mantenerse en el poder, aún a costa del deterioro de la situación, es indecente además de ineficaz. Por eso un análisis ligero de lo que está ocurriendo en los grandes sindicatos españoles y en IBERIA reclama la honestidad de la dimisión de sus máximos dirigentes.


Una segunda huelga general inútil  

Para el 14 de este mes los sindicatos convocan la segunda huelga general contra la política del Gobierno Rajoy. Un ejercicio de liturgia sindical que no lleva a ninguna parte. El uso inveterado de un instrumento como la huelga general acaba con su eficacia ¿Qué van a sacar de ella los sindicatos? Parece que nada. Rajoy, nunca mejor dicho, se fuma un puro ante su amenaza. Incluso delante de unas elecciones, como las catalanas, que siempre ponen sensibles a los políticos. Méndez y Toxo han logrado que UGT y CCOO acaben en la inanidad. No pintan nada. Su influencia en la legislación laboral ha pasado a ser insignificante. Puede hacer más el colectivo de los inspectores de trabajo o los magistrados de lo social que sus maquinarias sindicales. De hecho así ha sido. El reglamento que desarrolla la Ley de Reforma Laboral ha dado mucha más influencia a este Cuerpo de funcionarios del Estado, que las manifestaciones callejeras de los seguidores de los líderes obreros.

En consecuencia, estos líderes deberían dimitir y dar paso a otros capaces de recuperar la imagen de sus organizaciones. Aferrarse al sillón sólo conduce a pudrir más la situación. De las tres patas que constituyen el diálogo social, que se estancó con Rodríguez Zapatero, han cambiado dos: La CEOE y el Gobierno. Si cambia la tercera, los sindicatos, a lo mejor  desatascan el diálogo. Para eso, Méndez y Toxo: ¡Dimisión! ¡Váyanse señores!


IBERIA:
historia de una mala gestión

Cuando IBERIA se fusionó con BRITISH parecía cantado que una de las dos sufriría. La que tuviera peores resultados. Así se firmo en el protocolo de fusión (¿o absorción?). Ahora es la compañía española la que tiene que reducirse a favor de la británica. La razón: las pérdidas acumuladas por IBERIA, más de 1,5 millones de euros diarios.

¿De verdad que no era esperado este final? A los ingleses sólo les interesa quedarse con las líneas que enlazan Europa con América, donde IBERIA es fuerte, y la T4, espléndido hub. Lo han denunciado los sindicatos y empleados españoles. En todo caso, la situación ha abocado a un final en el que la reducción de destinos y naves obliga a un ERE de personal. Nada menos que 4.500 empleados.

La dirección de IBERIA puede decir que los sindicatos también tienen culpa. Su postura ha hecho inviable la operación IBERIA-Express. De acuerdo, pero esa postura era lo esperado. Si los dirigentes de la compañía española por imprevisión en la fusión o incapacidad al negociar han llevado a esta situación: ¡DIMISIÓN! Y sin grandes indemnizaciones. Son ellos los que se tienen que ir, no los echa la compañía. Entre otras cosas porque tendrían que auto-despedirse.      


J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director el Executive MBA, Madrid