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Mi Tribuna

Memorias de aquel encuentro en el Eurobuilding

Julio 11, 2016
reunion

No he sido un ejemplo de la optimización del mundo digital a pesar de que vivo en él. Admito que durante un tiempo intenté esquivar eso de las redes sociales fundamentalmente por un temor a que atraparan mi tiempo y me impidiesen levantar la cabeza para ver qué ofrece el mundo fuera de la letanía de un terminal. Pero bueno, debe ser que la carne es débil y por eso abrí las puertas de mi perfil en twitter sin mucho afán de sumar seguidores porque más bien se convierten en perseguidores.

Con un marcado sesgo profesional, lo utilizo como herramienta de información más que de difusión propia aunque, es cierto, alguna vez he cometido pecados sociales de contar algo del ámbito más privado aunque sin grandes pretensiones.

Perdón por el rollo pero es que, durante esta semana, la actividad de mi twitter se ha disparado después de mi último artículo en Extraconfidencial sobre diferentes cuestiones que afectan a Ciudadanos. No tengo nada en contra de este partido. Y soy sincero. Pero no puedo mirar hacia otro lado cuando estoy viendo cómo sus métodos y formas son diametralmente opuestos a lo que pregonan continuamente alardeando de limpieza y propósito de regeneración de la vida política en España.

Si nos retrotraemos a noviembre de 2014, en el marco elegido del hotel Eurobuilding de Madrid como zona neutral, las conversaciones entre Ciudadanos y UPyD nacieron viciadas por una cuestión de desconfianza que el partido de Rosa Díez razonaba en su temor hacia la estructura de Ciudadanos fuera de Cataluña. No podía estar más acertada porque aquel recelo rezumaba falta de trasparencia y la incoherencia de no aplicar dentro todos esos principios de regeneración que defendía fuera.

Adiós a un pacto ilusionante

Ese aluvión de mi twitter incidía precisamente en este aspecto que, en su momento, rompió lo que se presentaba como un pacto ilusionante entre dos partidos que abanderaban  las nuevas formas políticas. UPyD captó esas sensibilidades que puso encima de la mesa para hacer valer sus principios, pero Albert Rivera era como Groucho Marx y tenía otros muy asentados para imponer su estrategia en una especie de ataque cainita hasta quedarse solo como alternativa al bipartidismo.

Lamentablemente, hoy quedan rescoldos de UPyD pero Ciudadanos no es esa fuerza emergente que va ganando terreno entre aquellos que buscan una alternativa política alejados de los partidos básicos o espantados de otras fórmulas a caballo entre la locura y el populismo. Más bien, su fuerza se desvanece entre posiciones generales indefinidas y, en efecto, un auténtico desastre de Cataluña hacia fuera, donde el descontrol es norma de la casa y la plantación de ventajistas que han aprovechado el momento para vivir de la política se impone por encima de los que, de verdad, quieren hacer algo por cambiar las cosas.

Estamos en plena ebullición con esto de los pactos y resulta que ahora no hay veto. Quiero decir que Albert Rivera asegura que nunca vetó a Mariano Rajoy y yo pienso que si nos tratan como a idiotas con falta de memoria o es que esa tendencia a decir una cosa y hacer otra viene de serie desde lo más alto. En fin, algunas cuestiones tienen explicación inmediata y otras se justifican con el paso del tiempo. Casi dos años después de aquel encuentro viciado en el Eurobuilding, UPyD apenas está pero Ciudadanos no es lo que aparentaba ser. Hasta dicen que nunca vetaron a Rajoy

Félix-Ángel Carreras

@fcarreras68