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A renglón seguido

Melanie y “blondi” Trump

Octubre 11, 2016
trump

Los fenómenos atmosféricos resultan de relativa incomprensión por parte de los herederos del Creador. MatthewCarterhurricane le roba la cartera y le hurta la vida un millar de haitianos: isleño arriba isleño abajo. Éramos pocos, después de los fallecidos y desaparecidos en el terremoto de 2010 en la paupérrima isla, y parió la abuela de las desgracias con un luctuoso resultado.

Pero hay otros de absoluta inaceptación provocados por el hombre; incluidos los ciclones de opinión que produce la defensa del Barça, ocasionalmente, encabezados por los ciento noventa centímetros de Mathieu. O los que atacan a los nervios: como las borrascas surgidas recientemente en Ferraz por las felonías de las baronías.

Y los de Pablo Iglesias “junior”, por su parte… de guerra en medio de la tormenta tropical que azota a los Círculos, pidiendo a los miles de militantes y a las ´milas´ de ´militantas´ del dividido partido, que aún no roto, que “no se disfracen de lo que no son”. ¿Querrá decir que tiene miedo a que sus votantes y ´votantas´, simpatizantes y ´simpatizantas´ hagan el payaso sin maquillarse?

Curiosamente en los EE.UU. –pronunciado parece un grito de guerra zulú– ya tienen dos tipos de clowns. El primero protagonizado por algunos ciudadanos que visten de tal guisa produciendo cierto grado de pánico entre los suyos consiguiendo el efecto contrario al que persigue el noble oficio los tradicionales pagliacci.

Don erre que erre

El segundo promovido por los contenidos sonoros y visuales que custodiaba el Washington Post, cuyo ambientador corporativo tendrá trazas de sándalo, abriendo el escándalo –¿Do you remember Watergate cuarenta y cinco años ago con otro impagable rubio en la gran pantalla?- levantado por el aspirante republicano a ensuciar la Casa Blanca, ´Duck´ Trump, del que se ha divulgado un video (así, llana; en su forma hispano-latina: la que tanto le agrada a él) del año 2005, en el que sobrevalora el morbo que proporciona ser una “celebridad” facultando y facilitando dicha condición el acceso a cierta parte de la anatomía femenina (usada in Spain como expresión) cada vez menos provista de pilosidad.

Desde su Tower Trump ha comunicado que velis nolis, y como gran seguidor de “Don erre que erre”, continuará con su campaña, a la que nada empaña, en su camino a la White House. Un asunto que está trayendo cola, y que está recorriendo el país, USA, de cabo a Rambo. Su imagen se daña con este palo en la rueda de sus ambiciones. Aquí no distinguiría entre la frontera del palo y la Línea de la Concepción.

De momento ha recibido el respaldo de Rudolph Giuliani, alcalde de N.Y. cuando las Torres Gemelas, y el de su incondicional esposa Melania: “las palabras que utilizó mi marido son inaceptables y ofensivas para mí” […] –presentadas las conmovedoras disculpas- “lo perdono”. ¿Qué opinaría Sir Duke de Mr. ´Duck´?

Si parece un pato, nada como un pato, grazna como un pato (´cuá´), y mete la pata como Trump: sin duda alguna es Donald.

Paco de Domingo