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¡Qué fuerte!

Mejor no tener, a tener un monstruo como madre

Febrero 10, 2017
nina almeria

Es cierto que todas las malas noticias que tienen que ver con niños nos afectan de especial manera y nos tocan la fibra. Si además, esa mala noticia tiene su origen en un progenitor, entonces ya se convierte en ininteligible. ¿Qué padre querría el más mínimo daño, dolor o mal para su hijo? Se supone que ninguno, pero claro, de repente nos enteramos de noticias como la de la niña de Almería a la que su madre, alcohólica, obligaba a prostituirse para llevar dinero a casa y mantener sus vicios, y entonces se nos cae el mundo encima. Por unos míseros 15€ se prostituía esa pobre criatura de tan solo trece años. Una niña que tendría que estar en el instituto, empezando a descubrir con sus amigas el tonteo con compañeros, disfrutando de esa inocencia de la adolescencia entre risas y llantos por tonterías que a ellas se les hace un mundo, adaptándose a ese nuevo cuerpo que, poco a poco, va cambiando y se va transformando en mujer, pero donde todavía se encierra una mente infantil. Esa inocencia se ha visto truncada por culpa de una mala madre, atrapada en el vicio y en el abismo de la nada hasta el punto de darle igual el sufrimiento de su pobre hija a cambio de saciar su sangre de alcohol y a saber que más cosas.

Descubierto el asunto y rescatada la menor por la Policía que, como siempre hace una labor impecable, han dejado en libertad con cargos a esa mala madre y a los niños en una casa de acogida. Increíble que, por tabaco y alcohol una madre abandone así a sus hijos. Tina, que así se llama la niña, estaba todo el día en la calle con Alex, su hermano pequeño de nueve años, a quien cuidaba. Pienso en ella, también en su hermano, y estoy segura de que estarán sufriendo porque ahora, además, los han alejado de su madre. A pesar de las palizas, de las broncas y del sufrimiento, seguro que ellos la echan de menos. Lo que todavía no saben es, por un lado, el gran favor que les ha hecho la justicia apartándolos de su lado, porque es mejor no tener, a tener un monstruo como madre, y por otro lado, lo desgraciados que los ha hecho de por vida esa mujer. Mujer que, seguramente también eche de menos a sus hijos, pero no por amor, sino porque ya no tiene quien le lleve la pasta y el trago caliente y fácil.

¿A qué esperaban?

Así de triste, igual de triste o más que esos vecinos que han declarado a la Policía que llevaban alrededor de medio año viendo deambular a esos niños por el Paseo Marítimo de Almería sin haber sido capaces de alertar antes. ¿A qué esperaban? No puedo entender cómo se puede ver e intuir, incluso casi comprobar que los niños malvivían en esa situación y no acudir a la Policía desde el primer momento en que se tuvo la más mínima sospecha. Dar lugar a que pase más de medio año viendo y viviendo esa situación y que nadie sea capaz de dar la voz de alarma es igual de cómplice y culpable que quien ha prostituido y abusado de Tina. Gracias a un anónimo que, supongo que cansado de verlos y apenado, decidió dar el aviso. Así es esta repugnante sociedad que da lugar a este tipo de atrocidades y no hace nada para no incomodar su maravillosa y tranquila vida.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com