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Mensaje en una botella

Me caí en una lancha

Enero 19, 2012

En el anuncio de Campofrío que tanto ha llamado la atención, Josema Yuste pregunta a Miguel Gila: “Maestro, ¿se puede ver cada día el lado bueno de todo con la que está cayendo?” Josema formula la pregunta dirigiendo su mirada a la lápida de Gila, fallecido en el año 2001 después de habernos dejado para el recuerdo sus monólogos en forma de llamadas telefónicas en las que sólo escuchábamos lo que él decía. Pero fue suficiente para hacer reír a España y para hacer que nos riéramos de nosotros mismos porque sus monólogos tenían ese toque costumbrista que permitía reconocernos a nosotros mismos en muchas de sus parodias.

Si Gila levantara la cabeza, seguramente respondería a la pregunta de Josema con un contundente: “Sí, se puede.” Porque si algo útil tiene el humor es su capacidad para hacer llevaderos los tiempos difíciles. El humor no puede solucionar los problemas, pero ayuda a olvidarlos durante unos minutos.

Cuando Gila llamaba por teléfono, había una frase que  servía para anunciar que empezaba lo bueno. Era cuando se escuchaba decir al humorista: “¡Que se ponga!” Si se pusiera al teléfono el capitán del Costa Concordia, el gran Gila tendría garantizado uno de los monólogos más surrealistas de su carrera.

 

¡Suba a bordo, joder!

 

Francesco Schettino, capitán del crucero hundido en Italia, ha justificado así el hecho probado de haber abandonado el barco antes que los pasajeros: “Yo no quería huir; me caí en una lancha salvavidas y ya no pude volver a subir. Me quedé en una roca en Giglio para coordinar el salvamento”. Así respondió a la juez Valeria Montesarchio, que ordenó su detención.

Después de interrogar al capitán, la juez concluía que “Schettino permaneció sobre una roca de la isla de Giglio mirando cómo se hundía la embarcación que había abandonado”. O sea, que el capitán del barco tiene más cara que espalda e intentó hacerse pasar por un Robinson Crusoe que había alcanzado una roca, desde la que dirigía el salvamento de los náufragos cual un guardia de tráfico en hora punta.

Después de saber lo que había dicho el capitán, los tuiteros concluían que el capitán merecía un premio y se lo dieron: convirtieron #MeCaíEnUnaLancha en trending topic. O sea, que durante horas no se habló de otra cosa que no fuera la peregrina explicación del falso Robinson. Y no digamos cuando se supo que el comandante Gregorio de Falco, de la Capitanía de Livorno, había ordenado a Schettino que volviera a bordo para ayudar a los pasajeros. De Falco es ya famoso por bramar aquél contundente: “¡Suba a bordo, joder”. En Italia ya se venden camisetas con semejante eslogan.

Si Gila levantara la cabeza, ya estaría clamando al otro lado del auricular: “¿Está Francesco Schettino? ¡Que se ponga!” Y no hay duda de que la conversación entre el humorista y el capitán no tendría desperdicio.

 

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero