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No me moverán

MBA: ¿Inversión o educación?

Septiembre 22, 2010

Las Escuelas de Negocio se someten a una calificación externa internacional conocida mundialmente. Tanto sus postgrados universitarios (el MBA, ‘Master in Business Administration’, y el Doctorado) como los de educación continua (que se llama ‘executive education’) son ‘rankeados’ (clasificados por orden) por agencias y medios de comunicación anualmente. El último Ranking, publicado la semana pasada, el del ‘The Economist’ se refería al MBA a tiempo completo. En la lista había una Escuela española, el IESE, situado el 5º inmediatamente después de Harvard que era el 4º, y dos españolas más entre los veinticinco primeros ESADE (20º) e IE (22º).

No es malo estar en un buen lugar en la clasificación internacional. En pocas disciplinas universitarias España conseguiría situarse en esos puestos (¿Medicina o ingeniería?). Pero, el análisis de esos ‘Rankings’ no debe limitarse al orden general. Hay que profundizar en los factores que utilizan los expertos para elaborarlo. Entre ellos hay dos tipos: los académicos y los económicos. Ambos cuentan y el peso de cada uno de ellos en la clasificación nos indica si estos estudios se consideran una inversión económica o un proceso de educación personal.

 
En efecto, uno de los sumandos de la clasificación es el salario que consiguen los graduados en este programa. Claro está, que esos sueldos son difícilmente comparables según el lugar geográfico donde se coloquen sus estudiantes. Por ejemplo, las Escuelas de USA y UK suelen tener salarios de salida más altos que otras europeas o asiáticas. La razón es evidente: el mercado laboral de los distintos países paga de acuerdo con los niveles de vida y desarrollo de sus empresas y ciudadanos. Sólo las Escuelas americanas, cuyo mercado de directivos paga bien o las internacionales, que colocan a sus graduados en el mercado global, pueden aspirar a conseguir alta clasificación en este aspecto.
 
Otras veces se calcula el incremento de ingresos obtenido por los graduados MBA antes y después de haber realizado el programa, porque el 90% de los alumnos acuden con experiencia previa de más de tres años de trabajo. Este sistema es muy utilizado en las clasificaciones de Executive MBA, que se realizan a tiempo parcial compatibilizando los estudios con el trabajo profesional. En consecuencia lo que está midiendo ese factor de clasificación es si el programa MBA es rentable económicamente. En este campo puede incluirse dos factores más: nuevas oportunidades de carrera y red de contactos a las que se accede. Ambos permiten un rápido aumento del salario.
 
Los otros factores de la clasificación son más académicos. Miden el número de doctores del claustro, la investigación publicada por el mismo, su internacionalidad, la diversidad del alumnado,… Es decir analizan el desarrollo personal y la experiencia educativa conseguida por los alumnos en la institución en base a parámetros objetivos.
 
Cualquier candidato a realizar este tipo de estudios debe tener en cuenta ambas vertientes: la inversión económica y la capacidad educativa. La primera le permitirá amortizar en más o menos tiempo el programa: su coste en dinero, tiempo y esfuerzo. La segunda es más profunda, le ayudará a potenciar sus competencias y, en consecuencia, a rentabilizarlo a largo plazo; y no sólo profesionalmente, también personal y familiarmente. El equilibrio entre estas tres facetas de la vida humana es el camino más seguro hacia la plenitud personal, que Aristóteles llamó: felicidad.
 
En consecuencia el MBA no puede plantearse como un dilema entre rentabilidad económica y formación educativa. Tiene que reunir ambas facetas, la decisión sobre que institución escoger para estos estudios debe basarse en donde se pone el acento: en la rentabilidad a corto plazo o la búsqueda de la madurez personal. Cada aspirante a realizar un MBA debe analizar ambos aspectos y decidir de acuerdo con su escala de valores la escuela más apropiada; porque como dice el refrán: siempre hay un roto para un descosido.


J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Director del Executive MBA en Madrid