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No me moverán

¡Mazazo a la moral!

Septiembre 8, 2013

El fracaso de la candidatura Madrid2020 no es sólo un tema deportivo. Ha sido un mazazo a la moral del país y repercutirá en todo. En la economía por supuesto y en la confianza de los ciudadanos en sus dirigentes también.

La situación no sería igual si la economía del país fuera distinta. Cuando las noticias sobre el PIB y el desempleo parecían dar esperanzas, la derrota supone un golpe importante. Lo absurdo es que se podía haber evitado simplemente con humildad; una virtud parte de la prudencia y necesaria para dirigir países y organizaciones.

Lo grave ha sido elevar las expectativas tanto como lo han hecho los medios de comunicación estatales o los afectos al PP. Lo de TVE ha sido tan atosigante que en medio de la decepción, alguno ha tenido un pequeño alivio en la derrota (¡Uf! ha pensado, al menos dejaran de darme la lata olímpica a todas horas). Como pasa siempre elevar expectativas, para defraudarlas luego, es malo.
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Lo curioso es que no había necesidad de ello. Hasta hace pocas semanas nadie aventuraba que Madrid2020 tenía muchas posibilidades de éxito. A la tercera no siempre va la vencida y, cómo se ha visto, la competencia era fuerte.

Lo raro es que con las experiencias anteriores no se haya analizado la situación con más realismo. Prácticamente después de la presentación de las tres candidaturas empezaron a aparecer las dudas sobre la candidatura de Madrid. Pero eso no puede ser una sorpresa. En el COI las decisiones no son tan imprevistas como parece. Un análisis realista hubiera demostrado que las posibilidades de Madrid2020 eran escasas. Entonces ¿Por qué lanzar las campanas al vuelo?

España no está en su mejor momento y el COI tiene su lógica política

Nuestra armada olímpica ha vuelto como volvió la armada invencible de Felipe II. Lo que pasa es que ahora no se puede echar la culpa a los elementos. Lo que ha ocurrido no es una tormenta atmosférica impredecible. Más bien ha sido lo lógico.

La situación actual de España no entusiasma. Nuestra imagen, como diría un castizo, es “manifiestamente memorable”. Su economía ha estado saliendo mal en las noticias de todo el mundo; el dopaje ha sido comentario en los círculos especializados del deporte; y, por si fuera poco, hay dudas sobre si dentro de diez años habrá una o varias naciones independientes en su actual territorio.

En esas circunstancias nuestra capacidad de negociación es limitada y, no nos engañemos, el COI es una organización en la que la política influye. El equilibrio entre bloques funciona. No exactamente como en la ONU, pero tiene su propia lógica.

¿Pagará alguien el error?

En consecuencia la insistencia de TVE, la pantalla en la Puerta de Alcalá, las declaraciones altisonantes, han sido una trampa que nos hemos puesto nosotros mismos; que nos han puesto nuestros dirigentes y a la que ingenuamente hemos querido abrazar. Se han elevado las expectativas por encima de la realidad.

La pregunta que debería hacerse en cualquier organización es: ¿Pagará alguien por el error cometido? o como siempre: haremos como si no hubiera pasado nada.

J. R. Pin Arboledas, Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid