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El mayordomo

Marie Claire entrega sus premios de moda

Noviembre 27, 2011

La conocida publicación reunió en la Embajada Francesa a muchos de los rostros del momento en la novena edición de estos galardones


Ahora que se acerca la Navidad y con ella ciertas fiestas donde la vestimenta de un esmoquin es lo más recomendable, y aprovechando la reciente celebración de la fiesta de entrega de premios prix de la moda de Marie Claire, recordaremos a nuestros lectores lo que debería ser un esmoquin. 

Como hemos apuntado en repetidas ocasiones, la vestimenta de un esmoquin no es apta, por más que se empeñen ciertos caballeros de este país, para actos formales como bodas pero, por el contrario, sí es muy bienvenida en actos lúdicos de cierta solemnidad. 

Y es, por ejemplo, la fiesta de Noche Vieja o aquellas en las que se entrega algún premio donde vestir esta prenda además de ser lo más correcto también distingue a aquellos caballeros que conocen su correcto uso. 

Y fue precisamente un esmoquin lo que escogieron la gran mayoría de los caballeros presentes en la fiesta en la que Marie Claire entregaba sus premios prix a la moda. Y decimos “al parecer” porque si nos atenemos a los atuendos de ciertos caballeros allí presentes está claro que toda semejanza entre un esmoquin y lo por ellos elegido era solo coincidencia. 

A la hora de introducir una modificación a un atuendo clásico como un esmoquin es importante estar seguro de que nuestro detalle mejorara el resultado final ya que si no lo más correcto y seguro es dejarlo como está. 

Sin embargo, fueron muchos los invitados los que pensaron que su creatividad, buen gusto y concepto de estilo les permitiría elevar la belleza del esmoquin por ellos vestidos a otra dimensión. Y efectivamente acertaron y así fue. Y si no juzguen ustedes mismos: 

Al Sr. Muñoz de Ailanto le tenemos que reconocer que en cuanto a creatividad nadie le gana. El presentarse con un esmoquin con una solapas marrones y unos zapatos del mismo color la verdad que no tiene igual. Y eso por no hablar de los pantalones que a tenor de la longitud de su largo parece que se los prestó nuestro gran Pau Gasol. Al menos tuvo el decoro en esta novena edición de optar por una pajarita y no, como hizo en la del año pasado, hacerlo por una especie de lazo color oro. 

David Delfín, el diseñador de los trajes de chaqueta amarillos y azules cielo de la Pasarela Cibeles, acudió con un tal Pelayo que al parecer es un blogger muy conocido y respetado en el mundillo de la moda. 

No sabemos si es que ambos se equivocaron y pensaban que acudían al remake de “Encuentros en la Tercera Fase” o por el contrario aparecieron con semejante guisa creyendo que quien había cursado las invitaciones y especificado la obligatoriedad del esmoquin, en lo que verdaderamente estaba pensando era en encontrar a los protagonistas de la segunda parte. 

La lucha por el papel principal de Roy Neary parecía estar resuelta hasta que Modesto Lomba hizo su aparición con un conjunto que con seguridad dificultó al jurado la elección del personaje principal de uno de los remakes más esperados. 

Modesto Lomba acudió al acto con un conjunto más propio de un mayordomo donde una enorme pajarita blanca se apoderaba del protagonismo y se hacía acompañar por lo que parecía ser una chaqueta. 

Nadie tiene nada en contra de la moda y mucho menos de nuestros diseñadores pero soy de la opinión de que en ciertos momentos uno debe dejar de lado sus gustos personales y vestir acorde al lugar y evento al que va a asistir. 

Obviamente, el diseñador de origen colombiano Haider Ackermann no comparte nuestra opinión, ya que se presentó tal cowboy del oeste con unas botas como poco sucias e incluso sus uñas pintadas de color negro. No tenemos la menor duda de que, exceptuando la fiesta de halloween, ni siquiera en una de disfraces le hubiesen permitido la entrada con semejante facha. 

A pesar de la poco afortunada puesta en escena de estos señores, otros, por el contrario, mantuvieron la cordura y las formas, e hicieron su aparición conforme exigencias de la casa anfitriona del evento. 

Así, por ejemplo, Boris Izaguirre dejó su excentricidad en el vestir de la que ha hecho gala en otras ocasiones y se presentó vistiendo un correcto esmoquin. Un correcto pañuelo de bolsillo blanco así como unos apropiados zapatos eran la muestra de que no es necesario llamar absurdamente la atención para poder presumir de elegancia. 

Otros caballeros como Marco Severeni, marido de Nieves Álvarez, o Cristóbal Martínez Bordiú, marido de José Toledo, también acertaron con sus clásicos esmóquines. 

Esperemos que nuestros actores no hayan prestado mucha atención a este acontecimiento social y no lo hayan tomado como ejemplo para seleccionar los conjuntos que vestirán en la próxima Gala de los Goya

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com