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Otras opiniones

Mariano Rajoy y las Pensiones, depende

Noviembre 16, 2011

¿Qué diferencia estas dos expresiones, atribuidas  a dos políticos gallegos notorios, Pío Cabanillas y Mariano Rajoy, respectivamente? La primera: “¡Hemos ganado! No sabemos quiénes, pero ¡hemos ganado!”, a raíz del resultado de unas elecciones. La segunda, cuando hace unos días un periodista le preguntó si pensaba congelar las pensiones: “Depende”, respondió el líder del PP. A las dos expresiones no les diferencia nada, al contrario, les une la ambigüedad, eso tan gallego de no saber si está subiendo por las escaleras o bajando. En el debate con Pérez Rubalcaba, el candidato del PSOE, partido que las congeló en 2010, Rajoy estuvo ambiguo también, dijo que no las congelaría. Es evidente que no se puede congelar lo que está congelado. Los dos candidatos parecían Jarabe de palo interpretando una de sus canciones más populares:

Depende/ ¿de qué depende? 
de según como se mire, todo depende”.

Así se explicó Rajoy. Podía haber dicho, como mínimo, que en el caso de ganar las elecciones no mantendría la congelación de pensiones socialista y que actualizaría sus sueldos, algo que esperan 8,8 millones de pensionistas del sistema público, ese bloque social que, bien manipulado o convencido, puede decidir las elecciones en España. Pero al parecer, depende de lo que diga el FMI (Fondo Monetario Internacional). Más o menos como le ocurrió a Rodríguez Zapatero cuando los organismos supervisores europeos le obligaron a hacer, de la noche a la mañana, el mayor recorte social de toda la democracia, entre ellos la ilegal congelación de las pensiones, medida que puso fin a veinticinco años de subidas garantizadas por Ley.

Dijo Rajoy en el debate que cada dos años llevaría al Congreso una revisión de las pensiones. Y Rubalcaba, ese político que parece estar por encima del bien y del gal – sí, no es errata—, se le lanzó al cuello, no sin cierta razón: “¿Qué demonios quiere decir revisar el sistema de pensiones cada dos años?”. No hubo respuesta. ¿Dependerá del FMI?  El ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco—quién fue a hablar–, instó a Rajoy, a explicar antes “de que acabe la campaña electoral” qué tiene pensado hacer con las pensiones y la prestación por desempleo, porque no quiso aclararlo en el debate con Rubalcaba. “Rajoy, en el debate, cuando le preguntaron por las pensiones, contestó que no las iba a congelar y eso me preocupó mucho, porque si ha dicho que no las va a congelar y tampoco ha dicho que las va a subir, qué ha querido decir, ¿que las va a bajar?”, se preguntaba Blanco.

Como Rajoy confundió a propios y a extraños, Soraya Sáenz de Santamaría, candidata del PP al Congreso, se ha apresurado a anunciar que, si su partido gana las elecciones el próximo 20 de noviembre, actualizará los sueldos de los pensionistas a partir del 1 enero de 2012 y que eso tendrá un coste de 1.400 millones de euros. Qué menos, la mayoría de esos pensionistas han pagado durante toda su vida laboral un dinero que ahora les devuelven con cuenta gotas o se lo niegan. La recomposición del poder adquisitivo de las pensiones congeladas no llegará, es pura propaganda. Si se produce, será sólo el de 2012 y no en su totalidad, según los expertos. No es igual subir un 2 por 100 sobre una pensión congelada que sobre otra actualizada antes con el IPC previsto.

La congelación dichosa fue el chocolate del loro. Se ahorraron unos 1.500 millones de euros. Sólo echando un vistazo al despilfarro que suponen los chollos de los partidos y sus fundaciones amigas, aeropuertos sin vuelos, trenes sin pasajeros, subvenciones a películas invisibles, organismos autonómicos duplicados y sin fundamento, coches oficiales, televisiones públicas ruinosas, sueldos de los políticos y otras gabelas, podría calcularse la nimiedad de ese dinero hurtado a los pensiones, que les ha complicado la vida. La televisión pública de la Comunidad Valenciana, Canal 9, por ejemplo, tiene 1.800 trabajadores, una plantilla superior a Tele 5 y Antena 3 juntasAdemás de un presupuesto de 184 millones (equivalente al mantenimiento anual de 552 camas en el hospital de Henares), Canal Nou arrastra una deuda de 1.122 millones, un despilfarro que también pagan los pensionistas congelados. El agujero originado en las arcas del Estado por las televisiones públicas, en el último ejercicio, es de 2.314 millones, más de 700 millones que se ahorraban con la congelación de pensiones. Esto, sin contar con las deudas que van acumulando.

Las pensiones son una cuestión delicada—y la más manipulable– en cualquier campaña electoral por su fuerza potencial. Al PP le favorece en esta ocasión el descrédito socialista, sin paliativos. Pero es peligroso confiarse. Cerca de nueve millones de votantes, descontentos, pueden dar sorpresas desagradables.

Sebastián Moreno