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A renglón seguido

Mariano Rajoy: ¡Vaya semanita!

Septiembre 29, 2015

La comunicación es un elemento común a los seres vivos,  que a través de sus diversas manifestaciones vinculadas con nuestros cinco sentidos posibilita la supervivencia y la reproducción de aquéllos. En lo que al ser humano respecta, en el ámbito del lenguaje oral y escrito, se convierte en una asignatura, pendiente para algunos, que necesita revalidarse cada día; so pena en contrario, si no se potencia, de desertización del conocimiento.

Gracias al último éxito de la selección nacional de baloncesto, ésta se ha visto concernida por las recepciones y agasajos varios propios del reconocimiento de su logro. El equipo de Felipe Reyes fue felicitado por el Rey Felipe VI soltándose los arneses del protocolo: “Sois la leche”, la variante más descafeinada de “ser la h…” .

El merkeliano Brey

Por extensión, ha entrado en escena el campestre merkeliano Brey, quien nos tiene acostumbrados a sus pequeños, “o no”, dislates sintácticos –recuerdan a los del jurista Enrique López– igualando su mejor Marca a diario. La penúltima: “Podéis estar muy orgullosos por haber hecho algo muy difícil […] habéis hecho feliz [sic por felices] a muchísimos españoles […] y no pedir nada a cambio”. Un fiel trasunto de sus logros: entristecer a propios y extraños, y encima solicitar el voto para perpetuar sus políticas restrictivas.

Abundando en ocurrencias, manifiesta, al más puro estilo de Jordi –Virgo potensFernández Díaz (Ministro de nuestro interior) que es “la medalla de la fe”, y se despacha con: “Poseemos doce medallas, sólo la URSS y Yugoslavia nos superan, y como no existen […], somos el primer país de Europa” ¿? Desaparecidas ya la Copa de Europa (última 91/92) –actualmente Champions League– y la imborrable Democracia Orgánica con las que los balompedistas de la Castellana consiguieron seis, ¿Qué pasa con la media docenita de títulos del Real Madrid? ¿Compartirá ex aequo la hegemonía contemporánea con el “Barça” sumando ambos cuatro?

En un programa de radio porfiaba en materia administrativa con el conductor del programa sobre la pérdida de la nacionalidad española en un dueto dialéctico del que salió corneado directo a la enfermería del asesoramiento técnico-legal en esta materia. Se le vio el plumero del titubeo al hacerle dudar el entrevistador, observándose el nerviosismo por el perneo irrefrenable. Horas después en televisión arguyó que él no estaba para analizar “asuntos jurídicos”.

¿Se abrirán las puertas del averno político?

Al poco –¡Vaya semanita!-, se desplazaba a la ciudad del progresista “Kichi” para inaugurar el colosal puente de la Constitución de 1812. Recortados casi de raíz los del calendario laboral, viene a tender, cual pontífice, Pons Suffragii: “sobre el que pasaban los electores para ir a votar en la Roma imperial”.

Hasta la dietética Iglesia, con su perejil en guiso ajeno, tiró del hisopo comicial: Obispo de Solsona patrocinando la ruptura. Cañizares-cardenal proponiendo orar durante la vigilia previa pidiendo por la unidad de España.

Vistos los resultados: ¿Se abrirán las puertas del averno político?, ¿Se descarnarán los cielos de los inmovilistas ante una potencial escisión del territorio parcialmente proclive a cobijarse bajo la estelada?

Paco de Domingo