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Atando cabos

“Mariano Monti” y lo más importante de lo menos importante

Julio 2, 2012

Para mi sigue siendo la mejor definición del fútbol: “Lo más importante de lo menos importante“. Es decir, en realidad, algo muy importante. No entiendo la absurda demagogia de algunos que persigue desprestigiar el fútbol como algo que nubla mentes, es de poca altura o simplemente compara el fútbol con otras cosas que ocurren en ese momento. Aquellos que se echan las manos a la cabeza porque el país se paraliza o se preguntan cómo es posible que los españoles estén pendientes del fútbol con “la que está cayendo“. O quienes le reprochan continuamente al Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy que se vaya a ver el fútbol porque estamos en crisis, porque hemos pedido rescate para nuestra banca o porque hay un devastador incendio en Valencia. Por esa regla de tres, nadie podría hacer nada porque siempre ocurre algo que, hagas lo que hagas, lo estarías haciendo mal.

Ha sido una semana decisiva económicamente para España e Italia. La casualidad y las circunstancias han hecho que la final anoche la jugaran los dos países que esta misma semana plantaban cara en Europa. Y ahí estaban. Mario Monti y Mariano Rajoy. O haciendo uso de un híbrido ya utilizado “Mariano Monti“. Un híbrido de español e italiano que el pasado jueves se puso bravo, cavó trinchera para dos en el salón del Consejo Europeo, y amenazó a los demás con echarle plástico a la chimenea para que la fumata saliera negra. “Mariano Monti” amagó con bloquear el resultado de la cumbre si no le daban un poco de oxígeno para poder enfriar los intereses que se le reclaman a Italia y España en el mercado de la deuda y le salió bien la jugada.

Ambas propuestas, la española y la italiana, salieron adelante, por eso no se puede hablar de otra cosa que no sea de éxito.

No porque se haya conseguido que el señor Draghi, el BCE, se lance a comprar bonos, ni porque mañana mismo vaya a empezar el Fondo de Rescate Europeo a adquirir deuda pública de España e Italia, pero sí porque salen de esta cumbre dos compromisos a los que, hasta ahora, se resistía la mayoría de los socios. Uno, que defendía Italia con uñas y dientes, que sea el Fondo Común el que compre deuda pública. Es decir, que cuando un Estado se encuentre con problemas para colocar sus bonos a un precio asumible, podrá pedir que sean los socios europeos los que los adquieran, sin que eso suponga que se active el mecanismo del rescate nacional. Y el otro, el que defendió Rajoy hasta el último momento tiene que ver expresamente con el préstamo a España para apuntalar los bancos que lo necesiten, y consiste en que el dinero que recibamos no compute como Deuda Nacional. Ambas propuestas, la de Rajoy y la de Monti llegaban a la cumbre con resistencias muy fuertes de Alemania y sus gobiernos más próximos. Y por eso no se puede hablar de otra cosa que no sea de éxito. Éxito de Rajoy y Monti: cavaron la trinchera, se metieron dentro y avisaron de que no saldrían hasta que se atendieran sus demandas.

Los dos finalistas el día en el que se hicieron aliados. Ojalá sigamos jugando finales. De momento me conformaría con copiar algo de la selección española: la humildad, el esfuerzo, el tesón, la competitividad, y ser siempre fiel a un estilo.

 Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio