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A renglón seguido

Mariano Medina Brey

Enero 31, 2017
Danza de la luz

Culminadas las más altas cumbres del encarecimiento, de momento, del megavatio-hora el Gobierno no se está callando a pesar de la que está cayendo, aunque no caía ni gota en el terruño de Rajoy, y así, tras el Ministro de nuestra energía, el siguiente compareciente ha sido el Presidente a través del invisible medio de Marconi una vez aparcadas sus irrebatibles presencias en el plasma.

Y lo ha hecho para aseverar en lo que persevera: no va a mover ni un dedo para modificar la encarecida tarifa eléctrica. Está persuadido de que en nuestro pequeño mundo: “Tiene que llover, tiene que llover, tiene que lloveeer”; pero, además, debe de hacerlo “a cántarooos”. Y no sólo desea anticiparlo como agua de Mayo, sino que ha asegurado: “va a llover”; y a hacer “viento” –¡Así se las ponían a Felipe II!-, a pesar de lo cual la factura no quedará en papel mojado: proseguirán las ´fluztuaciones´. El primer espada del Ejecutivo esgrime esta actuación frente a los gladiadores de las eléctricas.

Don Mariano ha replicado, y en cierto modo usurpado, el papel y la profesionalidad, con las limitaciones propias de la tecnología de hace cincuenta años, del apocado y poco telegénico meteorólogo señor Medina. Es posible que arrastre el antojo de registrar con tiza sobre pizarra las diferentes presiones: los milibares de las altas con los círculos de Podemos y los juegos malabares de las bajas con PSOE y Ciudadanos. El portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, le ha catalogado como “Hombre del tiempo”, y el buenista ´Níñigo´ Errejón regala un rejón tildándolo de “chamán […] de la danza de la lluvia”.

Luces de eficiencia intelectual

El Presidente indica en el medio de las Ondas –Cero– que no va “al cine”. Se inclina por la lectura de “novelas”. Serán las de ficción, que es la modalidad literaria del mundo en que él, su el clan ´genovevo´ y su curia ministerial viven, practicando unas políticas de comunicación en las que los contenidos no aportan alternativas que defiendan y protejan al consumidor. ¡Ay esas benditas malditas puertas giratorias que dan cobijo a la larga cuarentena de ex-Altos cargos!, quienes, cuando en on –activos- visten el maniquí del plugged –enchufado- con la ´tela´ de las bisagras de su remunerado futuro cuando llegue el switch off –apagado- institucional.

Sabido es que las facturas de servicios que atienden nuestras necesidades domésticas (alguna no resulta ni de recibo) hay que pagarlas; caso contrario nos arriesgamos a probar la damocliana suspensión del suministro, que es lo que habría que hacer con alguno de los de con cartera.

Se podría desplegar una señalización, gratuita, instalando un semáforo, con alimentación ´a pilas´, en cada vivienda que nos avisara, en función del color, del diferente precio en las horas: en rojo las ´pico´, en verde las ´valle´ y el neutro ámbar para decidir apagar o continuar.

A falta de luces de alta eficiencia intelectual nuestros dirigentes nos consumen la existencia deslumbrándonos con largas para el corto y medio plazo.

Paco de Domingo