Menú Portada
Otras opiniones

María José Suárez perdió el bebé que esperaba

Julio 1, 2010
pq__mariajosefeliextra.jpg

El tan traído y llevado embarazo de María José Suárez no ha llegado a buen puerto. La modelo, que ya había sobrepasado las doce semanas de gestación, ha visto como su deseo de ser madre se rompía en mil pedazos. Y es que el espejito, espejito mágico de la vida se ha empeñado en tonarle imágenes infelices.
 
Cuando María José anunció que estaba embarazada, empezó la polémica. Y entonces se abrió un fuego cruzado. Una guerra de guerrillas que no dejó títere con cabeza. La modelo fue una de las grandes perjudicadas. De ella se dijeron auténticas barbaridades. La que más le afectó: la que ponía en duda que Feliciano fuera el padre de su hijo.
 
Cerrando bocas
 
Y, mientras tanto, el tenista callaba. Algo que extrañó a propios y extraños. Menos mal que, al final, recuperó la cordura y junto a María José emitió un comunicado que cerró la boca a los maledicentes:
 
“Ante la diversidad de noticias, rumores y especulaciones surgidas durante los últimos días, queremos manifestar ante la opinión pública que:

Recientemente, de común acuerdo, hemos decidido poner fin a nuestra relación sentimental, iniciada hace ya varios años. Las razones de esta decisión corresponden estrictamente a nuestro ámbito privado.
 
Confirmamos el embarazo de María José, fruto de dicha relación. Exigimos el máximo respeto por parte de los medios de comunicación hacia nuestra privacidad y nos comprometemos públicamente a no opinar sobre este asunto a partir de esta fecha”.
 
Buscando la tranquilidad perdida
 
Lo cierto es que tanto comentario adverso le pasó factura a la modelo. Su médico le recomendó que se tomara unos días de descanso. Viajó a Tenerife en compañía de su hermana. Allí recuperó la tranquilidad perdida.
 
Ya de regreso a Madrid, Suárez tenía claras dos cosas: que no volvería con Feliciano y que asumía su maternidad en solitario. El cambio de chip le favoreció. Empezó a mirar la vida con otros ojos. Tenía claro que deseaba ser madre y también que eso exigía otra filosofía. Es por eso que alquiló una casa y se instaló en Ibiza junto a personas de su confianza. Se trataba de combinar descanso con algunos compromisos profesionales, pocos pero bien escogidos.
 
Y un día, cuando la modelo más ilusionada estaba con su embarazo, notó que algo no iba bien. Fue al ginecólogo y allí recibió la fatal noticia. Quiso ser ella misma quien se lo comunicara a su gente y, por supuesto, a Feliciano. De él no espera nada, pues cuando más le necesitó, no estuvo a su lado.
 
Hundida y sin ganas de hablar con la prensa
 
Como cualquiera puede imaginarse, María José está destrozada. Le costará remontar el vuelo, pero elevará las alas. Es una mujer fuerte que se crece ante la adversidad. Además, familiares y amigos no la dejan sola ni un minuto.
 
Que nadie espere ver a la bella en la portada de una revista concediendo una exclusiva sobre su malogrado embarazo, porque no lo va a hacer. Tampoco está en su ánimo atender las llamadas de teléfono que los periodistas puedan hacerle para saber sobre este desgraciado asunto. Necesita tranquilidad y tiempo para superar la pérdida.
 
EXTRACONFIDENCIAL: El manager de la reportera lee todo lo que se publica sobre su representada. Hace unos días, contactó a un periodista que había omitido el nombre de su pupila en una crónica para pedirle que enmendara el error… Mientras él vive una segunda juventud, gracias a su milagrosa recuperación, su mujer y su hija viajan a Ibiza para preparar la casa que recientemente han comprado… Está decidida a rendir tributo a la hija que se fue dedicándole un libro. Todo un gesto de amor y cariño… Tanto hablar de la agenda negra, y resulta que allí sólo guardaba números de teléfono. Como las memorias sean así, estamos apañados…

Por Joana Morillas