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¡Qué fuerte!

Marchas de indignidad

Marzo 27, 2014

Bajo el lema de la dignidad, de la lucha contra los recortes, contra el paro, contra la crisis, contra los políticos que roban, en definitiva, contra todo aquel y aquello que hace daño al ciudadano común, se realizaron varias marchas que salieron de diferentes puntos de España para reunirse en Madrid. Los de Andalucía podían haberse ahorrado el viaje y haberse quedado en Sevilla para ir al Palacio de San Telmo a manifestarse, porque bastante tienen allí con los ladrones de los ERES. Encabezados por otro par de ídem que no se quedan atrás, ¡menuda representación la de la marcha andaluza, con dos tipos que han robado en supermercados y asaltado propiedades privadas! ¿Qué dignidad van a exigir de ladrones a ladrones? Inexplicable este concepto abstracto a la vez que absurdo.

Presencia policial más que justificada
 
Una vez todos juntos, ¿cómo no va a haber un despliegue policial ante tal cantidad de gente? Evidentemente es necesario la presencia policial ante cualquier acto de mayor o menor magnitud, entre otras cosas, por la seguridad de los propios manifestantes, para controlar que todo esté en orden, para que haya paz y que todo marche con normalidad. Así que la presencia policial está más que justificada e incluso es hasta agradecida. Sin policías en la marcha de la dignidad o en la huelga de estudiantes en la universidad, el grupo de radicales que montaron el follón en ambos actos hubieran hecho lo que les hubiera dado la gana, roto mobiliario urbano, incluso emprendido con otros manifestantes. Pero claro, la excusa para actuar es que hay policía.
 
Policía que se está quieta ante los insultos, ante la provocación y ante las palizas a otros compañeros. Policía que no puede socorrer a otros porque no reciben la orden por culpa de una mala organización de los mandos e incluso por causas políticas de sus mandos superiores. He ido a manifestaciones, he visto a grupos radicales del fútbol actuando y he visto la actuación de la policía. Siempre a la espera, nunca provocando, siempre velando por la seguridad del ciudadano. Pero claro, cuando llevas un rato aguantando una presión por insultos y agresiones, llega un momento en el que se tienen que defender. Es normal que se pongan a dar palos a diestro y siniestro. Y el que está ahí, en el meollo y dice que ha recibido palos sin haber hecho nada, pues no me lo creo. Porque si no has hecho nada, no se qué haces envuelto entre radicales matones.
 
Así que la policía es necesaria y debe actuar porque si no, esta gentuza que actúa en nombre de la dignidad y que no son otra cosa que delincuentes, quemaría Madrid e incluso se llevaría gente por delante. Insisto en que la policía espera, asume, traga y no provoca. La policía, al igual que la guardia civil, está para ayudar al ciudadano y no para pegarle. Ahora, si eres un delincuente y un gentuza, no esperes que te tiren flores y besos. En manifestaciones por la paz, contra ETA, o por muchos otros motivos, jamás se han dado estos casos de violencia pero claro, si los radicales están organizados para liarla, no podemos esperar que la policía no actúe. Dicen que si los dispositivos son exagerados, que si no es necesario tanto, incluso que los policías apaleados se lo merecían. Qué pena que haya gente que piense así, como estos radicales matones, dice mucho de esta sociedad en la que vivimos. Menos mal que son cuatro pelagatos desgraciados a los que les gustaría que no hubiera control para campar a sus anchas. Las manifestaciones son necesarias, ya que es la única forma que tenemos los ciudadanos de expresarnos cuando no hay elecciones. Pero lo normal es ir, manifestarte, exigir e irte a tu casa y no liarte a palos, a quemar contenedores, a romper farolas o escaparates y a pegar a los policías. Así que, gracias a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por velar por mi seguridad y por enfrentarse a la gentuza que perturba la paz y la tranquilidad de los ciudadanos normales. Gracias.
Rosana Güiza