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¡Qué fuerte!

Mamá, quiero ser político

Septiembre 22, 2011

Definitivamente, usted se ha equivocado de profesión. Y debería darse cuenta ahora, justo ahora que vamos a sufrir un cambio político fundamental, inevitable y necesario en nuestro país. Una pena que ya no le dé tiempo pero, si en lugar de haber elegido su profesión, hubiera decidido ser político, sin duda, la vida le hubiera ido mucho mejor. Viendo la trayectoria profesional que tienen algunos tampoco le hubiera costado tanto a usted si se lo hubiera propuesto: en algunos casos no es necesario tener una carrera o una gran trayectoria profesional, sólo con un poco de mala leche, astucia, maldad envuelta en simpatía y suerte, cualquiera de nosotros podríamos haber llegado a ser una Leire Pajín, un José Blanco o una Bibiana Aído. Ésta, por ejemplo, de haber trabajado de Banco en Banco, pasó a ser Ministra de Igualdad sólo por tener buenas amistades. Aquél, de un bachillerato con un profesor político, una militancia y mucha geta ha llegado donde está. Y la Pajín, que estudió sociología pero nos la colocaron de Ministra de Sanidad así, porque ella lo vale. El caso es que, si desde abajo, desde la militancia de base, usted hubiera ido subiendo, ahora podría estar ahí sentado, en el Congreso de los Diputados, aprobando y rechazando leyes y organizando el destino de España y, de cara al próximo 20-N, los Reyes Magos se adelantarían y le colmarían de regalos: un iPad, un iPhone o una blackberry –a elegir-, y, por si no le es suficiente, 3.000 € en una tarjeta de taxi para gastar al año en Madrid. Mamá, quiero ser político.

La vida fácil de los diputados

Un día alguien dijo: “vamos a facilitar y hacer la vida más agradable a esta especie humana denominada diputado” y, para que su escaño no se le enfriase, hicieron unas reformas que costaron una pasta para colocar unos ordenadores en cada uno de los sitios, además, de tenerlos en sus despachos. Pero claro, hay que ir siempre acompañando a los avances tecnológicos y, ¿para qué seguir usando un ordenador normal y corriente pudiendo sangrar a los españoles con la compra de unos iPad y unos iPhone? ¡Pues es verdad! Así que, a partir de diciembre, nuestros diputados estarán ahí sentados, en sus escaños del hemiciclo, exigiendo recortes y esfuerzos a todos nosotros mientras ellos se divierten con las aplicaciones de estos juguetitos endemoniados que enganchan de una manera brutal y que hemos pagado nosotros de nuestros bolsillos. Tanto es así que confieso que, como usuaria de Apple, jamás volveré a comprar otro juguetito que no sea de esta marca.

Así quedará compuesto el genial denominado “kit del diputado”. Que se aburre mientras se discuten unos presupuestos, pues con la aplicación del cinquillo podrá echar un rato agradable. Que en pleno debate se acuerda de su novia, pues podrá mandarle varios WhatsApp cariñosos para tenerla contenta. Por favor, y ya no compre el periódico en el quiosco de la esquina, ni lo mire a través de Internet en el ordenador que tiene colocado en su escaño, no, mejor mirarlo, en su escaño, en su nuevo iPad que es… exactamente igual de efectivo. Así que, los diputados están de enhorabuena. Juguetitos gratis antes de Navidad. Eso si, como no son iguales al común de los mortales, alegrémosles la ida y venida a su trabajo diario con una tarjeta de taxi de 3.000 € al año. Así se ahorran gasolina y el roce humano del transporte público para que, trabajar para nosotros, les sea una tarea fácil, agradable y sin estrés. A pesar de esto, sus Señorías no quieren ni oír hablar de “privilegios”, ya que han tenido que aguantar el recorte de sus sueldos en un 10% en el último año. En fin, riamos por no llorar.

Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com