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¡Qué fuerte!

Maltratador, la mierda eres tú

Diciembre 11, 2014

Habría que ponerse en la piel de aquella que es maltratada para entender por qué no denuncia o por qué no deja a su maltratador. Sólo alguien que ha vivido bajo la presión de una torta, un insulto, un puñetazo o una manipulación psicológica sabe por qué no abandona; por miedo, porque se siente culpable, porque cree que lo merece… A saber que más pensamientos atropellan sus pobres mentes para ser incapaces de dar el paso. Triste y desgraciadamente, dieciséis que se atrevieron y denunciaron están hoy muertas, asesinadas a manos de quién supuestamente las quería más que a nada y nadie en el mundo. El resto, de ahí hasta cincuenta que van ya este año, no denunciaron. Cincuenta mujeres muertas porque a un loco se le cruza el cable y decide que ella no se ponga un escote porque otros la van a mirar, se enfada si sale con sus amigas y termina por no dejarla salir, controla lo que hace y dice, un día no le gusta la comida que ha hecho, como va peinada o porque se ha pintado los labios para provocar.

Ese sentimiento de posesión que ejercen sobre ellas intentan justificarlo con supuestas palabras de amor que hacen mella, ya no sólo en el corazón, sino también en el cerebro y hacen que ellas lleguen a creer que todo lo que ellos hacen y dicen es por su bien, pero sobre todo, por amor. Unos celos enfermizos que sumen a la mujer en un estado de depresión y sumisión sin salida que convierten su vida en un asco.

Eres tú el que no vale nada

, maltratador, que normalmente das la cara de buena persona y eres mas malo que el mismísimo diablo, tú no eres más que un pobre cobarde lleno de complejos que intentas demostrar la superioridad que no tienes a base de golpes e insultos. Eres tú el que no vale nada. Porque el que vale no pega, da besos, el que vale no insulta, dice cosas bonitas, el que vale no mete miedo, demuestra el amor con respeto, cariño y confianza. Eres tú, el que levanta la mano y falta al respeto, el que no eres hombre sino un despojo humano que no merece vivir. Eres hijo de una mujer y sólo por eso deberías respetar y admirar al sexo femenino. Eres tú el que da asco, eres tú el que no merece vivir, eres tú el que debería vivir encerrado. Tendrías que tomar de tu propia medicina sólo una vez para sentir, por unos segundos, lo que le haces sentir a una mujer. Maltratador, la mierda eres tú y harías un favor a la mujer y a la humanidad si te suicidaras antes de matarla. Pero eres tan cobarde que primero la matas a ella y después te matas tú, ¿Por qué?, ¿Por qué no puedes vivir sin ella o porque eres tan cobarde que no eres capaz de asumir una condena?.

Vergüenza tendría que darle a los gobernantes tomar medidas extremas rápidamente ante la muerte de una persona por culpa de la violencia en el deporte y tener medidas de pacotilla ante la violencia de género. Y aquí no he terminado. La semana que viene hablaré de la violencia de género contraria, la ejercida por ellas sobre ellos, que es igual de injusta y en inferioridad de condiciones. 

Rosana Güiza