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A renglón seguido

Madrid: la “boina” en cabeza

Diciembre 8, 2015
calentamiento

Charlot no blogueaba, pero “globeaba” (El Gran Dictador) con nuestro planeta. La corporación municipal de la Capital del Reino se ha puesto el mundo por montera, y en una decisión de vergüenza torera, aunque no le guste La Fiesta a la alcaldesa, ha decidido desmelenarse peinando la circunvalación de la Villa de Madrid con una decisión de sombrerazo: limitar la velocidad en la M30 a 70 km/hora por la sucia “boina” que cubre las cabezas de entrada a la ciudad. Un tratamiento para paliar la casposa suspensión de partículas que descansa sobre los hombros de los madrileños y visitantes.

El pernicioso dióxido de nitrógeno danza a sus anchas levitando como bruma atirantada suspendida del cielo. Tenemos vehículos rodantes a troche y “coche”, que, a vista de pájaro, observa hasta el alimoche. El oficial blindado de Obama, con tripas de tanque y piel de diamante (La “Bestia”), consume ¡25! litros cada cien kilómetros. Un litro no hace granero, pero ayuda al compañero.

Atrás quedó inacción colectiva

Subsanado el desafiante enunciado de Rajoy basado en la docta opinión climática de su primo,  el marianista ha acabado entrando por la puerta de la evidencia participando en la Cumbre del Clima en París, después de la luctuosa retirada del metano emitido por 130 ciudadanos gracias a la preventiva actuación fundamentalista. Más de doscientos países han acordado redactar un borrador para sacar en limpio un pacto que regule las emisiones de residuos contaminantes a la atmósfera con un histórico acuerdo entre USA y China. Barack ha dicho: yes y Xi: shì.

Atrás quedó la inacción colectiva; hasta el Protocolo de “Kioto parao”. Mientras la marea amarilla la caga con carga de emisiones, la banda, digo el grupo inversor Wanda, con Wang Jianlin (el hombre más rico del país) como ariete, excreta sus millones: Atlético de Madrid, Edificio España… y ahora Marchina d´Or Ciudad de Vacaciones: “Dígame”.

Calentamiento terrenal

El calentamiento terrenal es uno de los mejores reflejos de la globalización. ¿Competirá el efecto invernadero –¡Qué alegría!- con el perfecto invernadero de Almería? Con el actual termómetro de conducta la temperatura del planeta seguiría subiendo, con la consiguiente reducción de la masa de hielo en los polos; pero no en los comestibles, sino en los casquetes; (¡Con perdón!).

Algunos se frotarían las manos, y no de frío, porque estarían más calentitos con un caloret que promete ser de abrigo. Así los osos polares guardarían el úrsido albino abrigo. Los pingüinos dejarían de ser tan “bobos”, sustituyendo al despabilado Cobrador del Frac. El Abominable: “bonhominable” Hombre de las Nieves. Los gélidos iglús pieza de museo.

Construiremos rascacielos más altos para alejarnos de la venenosa nebulosa. Soterraremos carreteras evitando que los malos humos salgan al exterior. También, como en los tebeos, colocaremos tapas en la chimeneas fabriles y en las “chineneas” que se yerguen en las ciudades industriales de Catay.

Arabia Saudí se cura en salud ante este mal de altura, y levantará el edificio más alto del mundo con más de mil metros de estatura.

Paco de Domingo