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¡Qué fuerte!

Madrid, el estercolero

Noviembre 14, 2013

Los que vivimos en Madrid llevamos más de una semana sufriendo la huelga de barrenderos y jardineros. Madrid apesta. La basura se acumula alrededor de papeleras, contenedores, esquinas y rincones de la ciudad. “De Madrid al suelo” en vez de “De Madrid al cielo” debería ser el eslogan de la ciudad estos días. Es patético. La imagen que da la capital al resto del mundo es penosa. Pero más penoso aún es que las autoridades no hayan conseguido solucionarlo todavía. La capital de un país no puede estar llena de mierda hasta las trancas. No se puede consentir, entre otras razones, por la imagen que se da al exterior y por la salud e higiene de sus habitantes. Los de fuera creen que España está tan mal que la pobreza nos invade y no tenemos dinero ni para recoger la basura. La imagen perfecta para ahuyentar al turismo e incluso a los posibles inversores. Por otro lado, en cuanto a la higiene, me extraña que todavía no hayan aparecido ratas correteando por las calles con la cantidad de basura que se acumula en algunos sitios. Realmente es asqueroso.

No entiendo la violencia

Entiendo las reivindicaciones, entiendo la huelga y el derecho de sus trabajadores a hacerla para pedir mejoras en la calidad de su trabajo. Pero no entiendo en esta, ni en ninguna otra huelga, la violencia. No entiendo que se quemen contenedores, ni que los piquetes, que se supone que son informativos, vayan derribando las papeleras a su paso y esparciendo la porquería por las aceras. Es incomprensible que, pagando un impuesto de basuras como pagamos los madrileños, no podamos gozar de este servicio porque los que mandan son unos incompetentes que no saben cómo solucionarlo. Miren, no es nuestro problema, pero tenemos que tragárnoslo, porque al final, una vez más, siempre pagamos los mismos. Supongo que en el próximo recibo, la alcaldesa Botella nos descontará el dinero de ese impuesto por no haber realizado dicho servicio, ¿no? Pues no, no se hagan ilusiones porque no. Se les da muy bien subir impuestos: luz, IBI, etc., pero a la hora de devolver, se hacen los locos. Es como Hacienda, que cobra rápidamente pero a la hora de devolver le cuesta la misma vida.

Falta de educación

Otra cosa que me sorprende, y mucho, es la falta de educación de algunos ciudadanos que aprovechan que todo está sucísimo para contribuir al desorden y la pestilencia. Me explico: he visto como algunas personas, aprovechando que las calles están sucísimas, tiran cosas al suelo, papeles, botellas, etc. “Qué más da, si ya está todo hecho una porquería“. No hombre, no, no me sean ustedes guarros y guárdense ese papel o esa lata de refresco para tirarla en su casa, en su basura, y luego sacarla a su contenedor que esos sí que siguen pasando por las noches. Incluso he visto algunos comercios que sacan la basura a la calle, contribuyendo a hacer más grande esos montones de mierda esparcidos por la ciudad. Así no. No podemos quejarnos de la basura y luego ser los primeros en tirar al suelo cualquier resto. Seamos cívicos, educados y pacientes, sobre todo pacientes, porque Ana Botella ha dicho que si el fin de semana no se soluciona, tomará las riendas y actuará en consecuencia. ¡Menos mal! Pero, ¿qué ha estado haciendo mientras tanto? De vergüenza.

Rosana Güiza Alcaide