Menú Portada
El mayordomo

Los zapatos también son para el verano

Julio 18, 2010

Aunque este año la llegada del verano se ha hecho esperar, éste ya lleva varias semanas con nosotros y como no podía ser de otra forma, ha venido acompañado de altas temperaturas que modifican nuestra forma de vestir y nos obligan a incorporar nuevas prendas a nuestro vestir diario.
Si el calor hace que cambiemos nuestros trajes de lana por otros de lino buscando cierto frescor, o los tonos grises oscuros y azules marinos por otros más claros, también parece lógico que apartemos, cuando sea posible, los cerrados zapatos de invierno y optemos por opciones más frescas buscando una cierta lógica en la elección de nuestros zapatos.
Desgraciadamente, y a pesar de encontrarnos en verano, si vestimos de traje no resulta fácil ni tampoco conveniente, prescindir de unos buenos oxford negros. Debido a esto, el calzado de verano cobrará su máximo esplendor cuando vistamos de forma casual.
En países como Italia, el muestrario de zapatos de verano es muy amplio y los caballeros cuentan con tantos pares de verano como de invierno. Por el contrario, en España todavía resulta difícil encontrar armarios donde los zapatos salgan de él teniendo en cuenta la época del año en la que nos encontremos y se visten todos ellos de forma aleatoria.
En nuestro país hasta muy recientemente solo el uso generalizado de los clásicos náuticos marrones nos indicaba que el verano había llegado a nuestras calles.
Si bien estos siguen siendo una opción perfecta para vestir con bermudas y acudir muy dignamente a tomar el aperitivo al puerto deportivo, hoy por hoy representan una alternativa totalmente superada.
Si somos de los que nos cuesta asumir las nuevas tendencias, podemos seguir optando por náuticos aunque en sus versiones más actuales donde predominen colores más vivos y en definitiva más acordes a la época del año en la que nos encontramos.
Por el contrario, si buscamos un zapato con más estilo, más actual y más versátil deberemos dejar este clásico para los campus universitarios americanos y buscar en los muestrarios de los principales diseñadores italianos.
Los mocasines de la archiconocida casa italiana Tods fueron los responsables de cambiar el concepto de zapato de verano de los caballeros del país referente en moda masculina. Sus botones de goma en la suela, aparte de aportar una gran comodidad, son sin lugar a dudas todo un signo de distinción y casi un objeto de culto en algunos países asiáticos.
El rápido triunfo de esta reconocida casa animó a otras marcas a seguir sus pasos y lanzar al mercado líneas de zapatos parecidos instalándose un nuevo concepto de zapato de verano entre la clase elegante italiana y europea.
Este tipo de zapato es particularmente bienvenido en verano. Sus alegres colores, su comodidad, su ligereza, su flexibilidad así como la posibilidad de vestirlos sin ningún tipo de calcetín, convierten a este mocasín en una opción perfectamente válida para ser vestido desde con bermudas hasta con unos pantalones de lino en la terraza de moda.
Los denominados por los anglosajones como slips on o loafers son una perfecta opción para acudir incluso a la oficina con un conjunto de chaqueta y pantalón y hacerlo de forma muy elegante.
Los slips on son de todos los zapatos estudiados esta semana los más formales. Unos buenos slip on deben contar con suela de cuero y estar cosidos con costura prusiana. Son zapatos más armados que los mocasines más corrientes y están fabricados con pieles más flexibles como, por ejemplo, el ante o la súper exclusiva Tanneries Du Puy; piel que por sus increíbles características permite vestir el mismo tipo de zapato en cualquier época del año.  Las suelas de los slips on suelen ser más finas aportando mayor comodidad y finalmente mayor frescor.
Si bien las reputadas casas inglesas e italianas cuentan con un gran surtido de este tipo de zapato, nuestros zapateros siguen teniendo la asignatura pendiente de superar el concepto del clásico castellano y fabricar slips on con un diseño más innovador y elegante de lo que hasta ahora se ha limitado a demandar el gran público.
Hace un año por estas fechas las principales revistas de sociedad se hacían eco de unos días de descanso de D. Jaime de Marichalar en Miami. La instantánea recogida en todas ellas, mostraba a D. Jaime vistiendo una camisa rosa con un pantalón rojo y unas sandalias de gran belleza. Sin embargo, y como es costumbre en un país de caballeros algo acomplejados, el salirse de unos cánones preestablecidos le situaron de forma injusta, una vez más, en el blanco de todas las críticas.  
Si hasta hace no mucho tiempo, el que un caballero vistiera sandalias era cuanto menos calificado de mal gusto, hoy en día las sandalias de caballero han evolucionado de tal manera que su vestimenta puede imprimir a un conjunto bien escogido el broche final que éste necesita. Unas bonitas sandalias, que no unas Havaianas, pueden acompañarnos perfectamente en una tarde de compras o incluso una copa con los amigos. Sin embargo, el buen gusto nos debería impedir vestirlas en cualquier sitio cerrado reservándolas solo para lugares abiertos.
Como hemos establecido en repetidas ocasiones, intentemos transmitir a nuestra ropa la época del año en la que nos encontremos y consigamos, al igual que hacen con gran acierto las damas, diferenciar claramente nuestro armario de verano y el de invierno custodiando y reservando nuestros zapatos de una temporada a otra.
Si no tiene lógica vestir la misma camisa o el mismo pantalón tanto en invierno como en verano no debería tenerlo tampoco el optar por los mismos zapatos.
 

Jeeves