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Otras opiniones

Los Yates de los Famosos

Octubre 3, 2011

Helipuertos, sistema antimisiles, submarinos, salas de arte, etc. son solo algunos de los secretos que guardan las embarcaciones de los nuevos millonarios


Es curioso observar como conforme aumentan los ceros en la cuenta corriente surgen repentinamente pasiones hasta antes entonces desconocidas para muchos acaudalados caballeros. 

Hoy el número de famosos que se pueden glorificar de poseer una de estas impresionantes embarcaciones es cada día más elevado. No obstante, siguen siendo principalmente los financieros, empresarios y modistos quienes pueden presumir de poseer yates o barcos, como le gustaría al Sr. Ussía que se les llamaran, más cercanos a una mansión flotante que a cualquier otro tipo embarcación. 

Nassir el Rashid, consejero del Rey saudí Fahd fue el propietario del Lady Moura hasta que el divorcio con la que fuera su esposa, la Sra. Mouna Ayoub, le obligó a entregárselo como desagravio acompañándolo de 160 millones de euros. Con 110 metros de eslora, y un precio de más de 200 millones de dólares el Lady Moura cuenta con una tripulación de 60 marineros quienes son los responsables de que todo esté listo para partir en cualquier momento hacia el más exclusivo puerto de la costa del sol. 

Entre sus dependencias encontramos desde un helipuerto, un casino, una sala de fiestas y hasta un quirófano. Para hacerse una idea del tamaño de semejante embarcación bastará con intentar visualizar la mesa del comedor principal de 22 metros. 

Andrey Melnichenko, el millonario ruso cofundador del MDM Bank y con intereses en el mundo energético, con apenas 39 años además de estar casado con la exuberante modelo serbia Alexandra, cuya inicial es la que da nombre al barco, posee uno de los yates más llamativos que se deslizan sobre los océanos. 

El yate diseñado por Phillippe Starck se construyó en Alemania, costó 300 millones de dólares y mide más de 100 metros. Dispone de tres piscinas pudiendo desde una de ellas observar a través de su fondo transparente como se divierten los invitados en la discoteca que está justo debajo de esta

Roman Abramovich, magnate ruso del petróleo y dueño del equipo de fútbol Chelsea, quien con solo 30 años era ya el hombre de confianza de Boris Yeltsin, posee en su haber la nada despreciable cifra de cuatro yates estando dos de ellos entre los 25 más grandes del mundo. 

Destaca el Le Grand Bleu de 112 metro, barco que cuenta con helicóptero y un gran velero amarrado en la cubierta. Tampoco está nada mal su barco Pelorus que tiene un desde un restaurante, un gimnasio y dos helipuertos hasta un sistema antimisiles. El Eclipse posee otras cuatro naves, varios jacuzzi, una piscina, un cine, un submarino así como fuertes medidas de seguridad como cristales blindados, sensores de movimiento y nuevamente otro sistema de detección de misiles

Entre los diseñadores más amantes de estas obras de arte flotantes encontramos al diseñador italiano Roberto Cavalli propietario del barco El Tiburón cuyo exterior cambia de color según la intensidad de la luz solar. Su colega de profesión, Giorgio Armani, también se ha caracterizado por su amor a la navegación de lujo y él mismo se encargo de diseñar el exterior de su impresionante yate Main. Este barco es fácilmente identificable por su aspecto bélico y por ser uno de los más deseados de a la hora de acudir a alguna de sus exclusivas fiestas. Valentino completa el trío privilegiado de diseñadores italianos con su TM Blue One de quien se dice cuenta en su interior con obras de arte de incalculable valor y en el cual han navegado las modelos más espectaculares. 

Paul Allen quien fuera cofundador de Microsoft posee uno de los barcos más famosos del mundo, el Octopus. Este yate de 126 metros y por el que pagó la nada despreciable cifra de 142 millones de euros dispone de dos helipuertos. Sin embargo, lo que lo hace verdaderamente especial es el submarino en el que pueden permanecer ocho personas hasta durante dos semanas. 

Si estas embarcaciones son con seguridad de las más llamativas, existen también verdaderas maravillas de la tecnología que navegan de forma tan elegante como sus hermanos mayores. Así, por ejemplo, el yate de Jamie Packer, uno de los tres hombres más ricos de Australia, navega en el Z Ellerston, el yate abierto más grande del mundo. El jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum, príncipe heredero de Dubái, posee la embarcación Dubai de 162 metros, el Rising Sun de Larry Ellison, CEO de Oracle, le sigue a la saga con 138 metros. 

Si el famoso yate Cristina de Aristoteles Onassis fue durante muchos años el barco más grande del mundo parece que la lucha entre los nuevos millonarios por poseer el barco más grande hará que aquellos 99 metros del Cristina nunca más vuelvan a llamar la atención como lo hacían entonces. 

Dionysos
dionysos@extraconfidencial.com