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El mayordomo

Los tirantes: signo de elegancia y distinción

Septiembre 12, 2010

Hasta bien entrados los años cincuenta, vestir tirantes era algo totalmente normal y una práctica extendida entre todos los caballeros independientemente de la clase social a la que se perteneciera. 

Los tirantes eran por aquel entonces el mejor aliado para sostener los pantalones de los caballeros y evitar que se terminaran cayendo. Sin embargo, con el paso del tiempo los tirantes fueron cediendo su sitio al cinturón y hoy su uso es ya casi testimonial. 

Este cambio brusco fue debido en parte al guiño lanzado por el cinturón a la juventud para desmarcarse de la clásica forma de vestir de sus generaciones precedentes. Si bien durante unos años convivieron tirantes y cinturón, poco a poco y conforme las generaciones mayores dejaban paso a las más jóvenes, el cinturón se apropiaba casi en exclusiva de la cintura de los caballeros. 

A pesar de que todavía hoy la supremacía del uso del cinturón sobre los tirantes es abrumadora, tanto antes como ahora los caballeros más exigentes con su aspecto siguen confiando en los tirantes como el mejor aliado para mantener sus pantalones en su sitio. 

Una de las normas básicas del buen vestir establece que los pantalones hay que vestirlos en la cintura y no en la cadera y esto resulta prácticamente imposible de no vestir tirantes. Si bien los pantalones de sport se pueden, y deben, vestir en la cadera, nunca un pantalón de traje debería ser vestido como si se tratase de uno de sport. Tanto su función como su talle y corte es diferente por lo que carece de sentido intentar buscar en un pantalón de traje el mismo efecto óptico que en el pantalón de sport. 

Desgraciadamente los partidarios del cinturón tendrán que enfrentarse al hecho de observar como en solo unos minutos su pantalón termina descansando sobre su cadera y consecuentemente ese largo que con tanto esmero habían decidido acabará formando múltiples arrugas tanto a lo largo del pantalón como en el bajo del mismo. 

Ventajas del uso de los tirantes 

La vestimenta de los tirantes aporta innumerables ventajas tanto estéticas como funcionales. Si su función estética puede ser puesta en entredicho por algún caballero, hay otras que sin embargo no admiten discusión posible: 

1- Los tirantes, al contrario de lo que sucede con el cinturón, no dividen en dos partes el cuerpo de su portador. Esto da mayor fluidez y limpieza de líneas al conjunto final consiguiendo acentuar la verticalidad y alargar la figura. 

2- Al sostener los pantalones por los hombros nunca se caen y por lo tanto da igual la postura que se adopte o el tiempo que se vistan que siempre se mantendrán en su sitio. Con el paso de las horas no habrá que preocuparse por ajustarse los pantalones como sí habría que hacer de decantarse por el cinturón. 

3- Las pinzas de los tirantes o, como es mucho más recomendable, las lazaderas de piel que con todo buen tirante se incluyen, “estiran” constantemente al pantalón hacia arriba evitando que se formen arrugas y marcando de forma mucho más visible la raya del pantalón. 

4- La vestimenta de tirantes permite a aquellos señores que sí dan importancia a su imagen conseguir algo que le está vetado a aquellos que se decanten por el uso del cinturón: que el bajo de sus pantalones se mantenga siempre en el largo elegido por ellos. Es francamente antiestético observar como el caballero medio español arrastra los pantalones. El largo del pantalón debe limitarse a ocultar la totalidad del calcetín pero debe hacerlo tocando solo ligeramente el zapato. 

5- Los tirantes evitan en aquellos señores de barriga prominente el que su pantalón termine descansando debajo de ésta y además al conseguir un talle alto, con su uso una parte importante del vientre queda cubierto por el pantalón disimulando esos kilos de más. 

Si bien estos cinco puntos son razones más que suficientes para decantarnos por el uso de tirantes, su esteticidad debería ser el plus necesario que ayudara a decidirse por la vestimenta de éstos en exclusividad. 

Atrás quedaron los años donde el uso de tirantes estaba reservado a la gente gruesa. Hoy, los señores que prefieren éstos frente al cinturón, con seguridad serán caballeros que cuiden cada parte de su atuendo con gran esmero. 

De vestir tirantes es recomendable quitar los pasadores que los pantalones llevan cosidos en la cintura para pasar el cinturón. Igualmente, es mucho más estético coser unos botones interiores al pantalón y unirlos a nuestros tirantes a través de lazaderas de piel. Finalmente, recordar que dichas lazaderas deberían ser del mismo color que los zapatos que se vistan. 

Cómo combinar los tirantes 

Como ocurre con la corbata hay que intentar buscar un color o un diseño en nuestro atuendo con los que combinarlos. Lo más sencillo siempre resultará escoger el color de los tirantes teniendo en cuenta el de la corbata. En su defecto habrá que hacerlo pensando en el color de nuestra camisa o el de nuestro traje. 

Los tirantes monocolores oscuros como el azul marino o el burdeos resultan siempre fáciles de combinar y suelen ser la opción más segura. También los tirantes de franjas son muy elegantes y nos permiten jugar con varios colores. Por el contrario, aquellos tirantes con motivos de animales, dibujos animados o de diseños de fantasía solo conseguirán arruinar hasta al más cuidado atuendo. 

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com