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El mayordomo

Los sastres de los famosos

Enero 10, 2010

En España podemos presumir de contar con sastres cuyo trabajo nada tiene que envidiar al de aquellos de las prestigiosas sastrerías de la londinense Savile Row. El trabajo de nuestros maestros es reclamado hasta en Estados Unidos, lo que les obliga a desplazarse hasta allí al menos dos veces al año.

Quizás no gocen de la fama de sastrerías como Huntsman, Anderson & Sheppard o Henry Poole pero su buen hacer y experiencia es reconocido por la mayoría de nuestros famosos nacionales quienes no dudan en ponerse en sus manos cuando de hacerse un nuevo traje a medida se trata.

Un traje a medida tiene, como veremos en próximos capítulos, infinidad de ventajas frente a un traje de confección. Por reputada que sea la marca que se lleve en el interior de la chaqueta, nunca un traje industrial tendrá la hechura de un traje a medida. Esto lo saben muy bien un nutrido número de caballeros a quienes no les importa ni esperar más de dos meses por un traje ni tener que acudir al menos en dos ocasiones a la sastrería para realizarse las pruebas reglamentarias.

Con la toma de medidas, la realización del patrón, su paso a la tela, el corte, la unión de las diferentes piezas, el hilvanado, las múltiples pruebas y los retoques finales, el sastre persigue algo que le está vetado a la confección industrial: un traje ceñido por fuera, espacioso por dentro, que oculta nuestros defectos y que está totalmente acorde a nuestras medidas, características y gustos.

Como bien dijo D. José María Reillo, Presidente del Club de Sastres de España, al portal de moda masculina www.elaristocrata.com: “un buen traje a medida debe ser como una segunda piel. En ningún momento debe suponer inconveniente alguno para moverte libremente. Debe resaltar tus virtudes físicas y disimular los problemas que todos tenemos. Debe ser estrecho por fuera pero amplio por dentro. Bien cuidado puede durar 20 años”.

A pesar de contar en nuestro país con un relativo amplio número de sastres, son muy pocos los que siguen trabajando de acuerdo a los cánones clásicos. El gran número de horas que implica la “construcción” de un traje y los años de capacitación que esta profesión exige, han conseguido que las jubilaciones de muchos sastres no hayan encontrado relevo en nuevas generaciones.

A pesar de esto, el Club de Sastres de España cuenta con casi treinta sastres que poseen la pericia necesaria como para conseguir que ese traje sea como nuestra segunda piel. Si bien no hace muchos años cualquier ciudad de España contaba con al menos un sastre, hoy la mayoría de ellos están aglutinados en la capital. Igualmente, si no mucho tiempo atrás acudir al sastre formaba parte de la rutina de todo caballero, hoy está considerado como un lujo al alcance solo de los bolsillos más pudientes.

Quizás el sastre más conocido, que no por ello el mejor, sea D. Gonzalo Larrainzar. D. Gonzalo representa la tercera generación de sastres de su familia. Si su abuelo era el sastre de Azaña y su padre el de Franco, él le debe gran parte de su fama a ser el sastre del Rey D. Juan Carlos. Su Majestad fue un fiel cliente del irrepetible sastre Collado quien solo después de fallecer dejó de ser el sastre “oficial” del Monarca.

En contra de lo que sucede en este colectivo, donde se mantiene en absoluto secreto el nombre de los elitistas clientes, D. Gonzalo ha propagado a los cuatro vientos el hecho de que es ahora su tijera y su hilo los responsables de esas maravillosas chaquetas cruzadas de Su Majestad para ganar entre sus clientes a lo más destacado de nuestra sociedad. Así, caballeros de la talla de Emilio Botín, Zubin Mehta, Oscar de la Renta, Francisco González, Simeón de Bulgaria, Plácido Domingo o José María Amusátegui son parte de su escogida clientela.

No deja de llamar la atención que profesionales del mundo de la moda como Oscar de la Renta acudan a nuestros sastres cuando de hacerse un traje a medida se trata. Y esto es debido principalmente a que es la tijera de estos y no las últimas tendencias la responsable de que el traje de un caballero dibuje de forma perfecta y sin arruga alguna la fisionomía de su afortunado propietario.

Seguramente, la sastrería de D. Jaime Gallo sea hoy por hoy la más conocida de España. D. Jaime Gallo quien empezó a coser los trajes del Príncipe Felipe desde bien joven representa la máxima esencia de la sastrería a medida en nuestra capital. Abanderado por clientes como Francisco Rivera Ordoñez, Juan Abelló o Enrique Ponce, su sastrería de la calle Hermosilla es visita obligada de sibaritas de la elegancia tanto nacionales como internacionales.

Si bien son estas dos las sastrerías más famosas de España por contar en sus archivos con las medidas de los clientes de mayor renombre de España, hay otras muchas donde el trabajo que en ellas se lleva a cabo nada tiene que envidiar a las anteriores.

Así por ejemplo, el templo de la sastrería de la calle Orense 37, regentado por el Presidente del Club de Sastres de España, D. José María Reillo, puede presumir de haber sido el artífice del cambio radical de imagen que experimentó nuestro actual Presidente del Gobierno durante su primera legislatura. Hoy, sin embargo, parece claro que nuestro Presidente se ha acostumbrado a los trajes arrugados y dos tallas grandes a diferencia de los trajes con una hechura perfecta que le cosía D. José María hace unos años.

La lista de sastrerías, como ya hemos comentado, no es muy prolija en nuestro país pero las pocas que hay son muy destacables. Así, la tijera de la sastrería de Echevarría consiguió que al exitoso Mario Conde de los negocios también lo acompañara una vestimenta impoluta. También en la capital se encuentra la sastrería Langa, donde el ex presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, encarga sus trajes desde hace ya muchos años.

Otro de los sastres más famosos y reputados españoles es D. Manuel Calvo de Mora quien tiene gran parte de culpa de que la revista Vanity Fair eligiese el pasado año a Kiryl de Bulgaria como el hombre mejor vestido del planeta; algo que por cierto criticamos con dureza en este periódico. Hoy, los hijos de D. Manuel garantizarán que en el futuro las generaciones jóvenes actules puedan seguir disfrutando del placer que supone vestir a medida de verdad.

Si como apuntamos, la sastrería masculina parece tener los días contados al no contar nuestros sastres con relevo generacional, en este momento contamos con sastres como D. Lander Urquijo quien a pesar de su juventud cuenta ya con la experiencia y, lo que es más importante, con un conocimiento muy actual de los nuevos patrones para permitirse desde su sastrería de la Calle Serrano de Madrid vestir a lo más granado de la juventud madrileña.

No hay que desplazarse hasta Madrid para hacernos con alguna de estas pequeñas obras de arte. Así, fuera de la capital podemos acudir a D. Antonio Puebla, sastre entre otros de Eduardo Zaplana, quien desde su taller de Valencia cose a lo más selecto de la Comunidad Valenciana.

En el Norte de España, concretamente en la Gran Vía de Bilbao, se encuentra otro grandísimo sastre perteneciente a una de las familias con más casta en esta profesión de nuestro país: De Juana. D. Javier de Juana ha sido tradicionalmente el sastre de la clase empresarial, industrial y política del País Vasco.

No podemos negar que contar con la ayuda de la tijera de cualquiera de estos sastres facilita en gran medida que nuestra fisionomía y elegancia se vea resaltada. Sin embargo, tan importante es contar con un buen sastre como vestir con estilo y naturalidad. Así, por ejemplo, la naturalidad con que viste Juan Abelló nunca podrá ser comparada a la pose forzada que exhibe Enrique Ponce cuando viste un traje o un esmoquin. Aún compartiendo el mismo sastre, el resultado final nada tiene que ver.

Si no nos podemos permitir el desembolso que supone hoy acudir a un sastre, no tenemos por qué renunciar a vestir de forma elegante y estilosa. Para ello en próximas semanas describiremos aquellas cuestiones que los sastres más experimentados tienen en cuenta a la hora de confeccionar la chaqueta y el pantalón y de esta forma poder ser nosotros mismos nuestro mejor consejero.

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com